El martes 3 de noviembre, mientras gran parte de la población colombiana se encontraba dormida, se registró un sismo de magnitud 5.6 que sacudió el territorio nacional.
El temblor se percibió en varias ciudades del país, entre ellas una localidad donde los sistemas de alarma de algunos edificios se activaron, obligando a los ocupantes a levantarse de sus camas.
Según el Servicio Geológico Colombiano, el epicentro se ubicó en la zona centro‑sur de Colombia y la profundidad del movimiento fue menor a 30 kilómetros. En un primer informe se indicó una magnitud de 5.3, pero minutos después la entidad corrigió su boletín y elevó la cifra a 5.6.
Los habitantes describieron que fueron despertados tanto por el sacudón de sus viviendas como por el sonido de las alarmas. Este sismo ocurre casi tres meses después del devastador terremoto de magnitud 7.4 que tuvo lugar el 10 de agosto, el cual dejó 103 desaparecidos, 4,516 heridos y provocó graves daños materiales, sobre todo en el occidente y sur del país.
El temblor de agosto había afectado de manera crítica a diversas regiones, cuyas estructuras todavía no se han recuperado por completo. El movimiento de hoy también se sintió en otras ciudades colombianas, manteniendo viva la memoria de esa tragedia que sigue afectando a miles de familias.


