Este 3 de noviembre se realizará en Estados Unidos la votación de mitad de mandato, un proceso que podría modificar de forma notable la distribución del poder político a nivel nacional.
Como ha ocurrido en anteriores ocasiones, esta ronda electoral funciona como un referéndum sobre la actuación del gobierno presidencial. En el contexto actual, marcado por el incremento de los precios y la prolongada confrontación con Irán, un estudio del Pew Research Center indica que solo el 67 % de los votantes que respaldaron al presidente Donald Trump en 2024 aprueba su gestión. Paralelamente, un sondeo conjunto de instituciones públicas reveló que el 44 % de los encuestados ve su voto como una forma de rechazo a Trump, frente al 21 % que lo interpreta como apoyo. A pesar de ello, el mandatario ha intensificado su campaña, recorriendo diversas regiones y exhortando a sus seguidores a votar «como si su nombre estuviera en la boleta».
Trump ha reiterado su promesa de otorgar un “Dividendo Trump” de 5 000 dólares a cada adulto del país. En septiembre, el presidente escribió que este beneficio es consecuencia de los “billones de dólares de desarrollo económico, inversión y puro éxito” que recibe la nación, y aseguró que los críticos demócratas no impedirán su ejecución: «Cuando digo algo, lo digo en serio. El dividendo de 5 000 dólares sucederá porque el pueblo de nuestro país se lo merece».
La economía encabeza el debate electoral. La confrontación con Irán ha disparado los precios del combustible y de otros bienes, convirtiendo el costo de vida en la principal preocupación de los votantes, sin distinción de afiliación. Los republicanos vinculan directamente la crisis en Oriente Medio con el deterioro económico y acusan a las políticas arancelarias de la Casa Blanca de elevar los precios y reducir los mercados para productos estadounidenses. Por su parte, los demócratas responsabilizan a la administración de Joe Biden de la actual crisis y resaltan sus acciones, como recortes fiscales, medidas en el sector inmobiliario, reducción de precios de medicamentos recetados y exenciones fiscales sobre propinas y horas extras.
En materia de salud, los demócratas critican a los republicanos por no renovar los subsidios federales de seguros médicos, lo que habría incrementado las primas, y por recortar fondos de Medicaid, el programa que brinda cobertura a personas de bajos ingresos, poniendo en riesgo la estabilidad financiera de hospitales. Los republicanos, a su vez, proponen iniciativas para disminuir los precios de los fármacos dentro de un plan más amplio de recortes fiscales y reducción del gasto público.
La inmigración sigue siendo un tema crucial para movilizar al electorado republicano, que enfatiza el cumplimiento de la legislación migratoria, la seguridad fronteriza, las deportaciones y la protección pública. Los demócratas, aunque no la sitúan como eje central, denuncian los métodos de control migratorio y acusan al gobierno de exceder sus competencias.
Las elecciones de mitad de mandato, también conocidas como “midterms”, se celebran a mitad del periodo presidencial de cuatro años. En esta ocasión, los 435 escaños de la Cámara de Representantes están en juego, ya que sus miembros cumplen mandatos de dos años, mientras que solo 35 de los 100 puestos del Senado se someterán a votación, dado que sus senadores cumplen periodos de seis años de forma escalonada. Actualmente, los republicanos controlan 218 asientos en la Cámara frente a 214 demócratas, con un independiente y dos legisladores más (uno republicano y otro demócrata). En el Senado, la mayoría republicana cuenta con 53 senadores, mientras que los demócratas poseen 45, más dos independientes que suelen alinearse con ellos.


