Desde la Ciudad del Vaticano, el pontífice dirigió unas palabras de agradecimiento a los fieles y religiosos que han intercedido por él, mensaje que fue leído este miércoles al concluir el encuentro internacional que conmemora el décimo aniversario de la exhortación «Amoris Laetitia».
El escrito, redactado y firmado el martes, fue preparado poco antes de que el pontífice ingresara al hospital para someterse a una intervención quirúrgica contra un adenocarcinoma de pulmón.
En el texto, el líder de la Iglesia manifestó: «Como bien saben, no he podido acompañarlos estos días. Gracias por sus oraciones y por el trabajo que han realizado en conjunto», señalando que no pudo estar presente en la clausura tras la operación.
El papa, de 71 años, fue operado con éxito el martes, extrayéndose parte del pulmón afectado por el tumor maligno. Pasó su primera noche hospitalaria de forma tranquila, mostró buen ánimo, y el miércoles inició la fisioterapia respiratoria, retomó la marcha y volvió a su alimentación habitual.
Una semana antes, había participado en la apertura del encuentro junto a obispos, familias y dirigentes de las conferencias episcopales, donde expresó un agradecimiento especial a las familias por compartir sus alegrías, dificultades y esperanzas, y a las Iglesias católicas orientales y a los presidentes de las conferencias episcopales por su labor preparatoria.
El documento, fechado el 13 de octubre, se dirigió a los clérigos y laicos presentes, reiterando su gratitud por «las oraciones y el trabajo que han realizado juntos». Añadió que revisará los frutos de los debates y los presentará en su momento, animando a los asistentes a trasladar las conclusiones a sus respectivas conferencias y diócesis.
Asimismo, los exhortó a seguir anunciando el Evangelio en el seno familiar, inspirándose en la riqueza de «Amoris Laetitia», la exhortación apostólica que aborda el amor dentro de la familia, y les pidió que recen por él, tal como él ora por todos ellos, bajo la protección de la Virgen María.
La ausencia del pontífice también se sintió en la misa de clausura, celebrada este miércoles en la Plaza de San Pedro. En su lugar, el cardenal filipino, recién nombrado decano del Colegio de Cardenales, ofició la celebración y leyó la homilía que el papa había preparado.


