El Consejo de Seguridad de la ONU decidió este martes ampliar por medio año la vigencia de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) en Haití, extendiendo su mandato hasta el 31 de marzo de 2027, en medio de los retos que enfrenta la operación para concluir su despliegue y contener la proliferación de grupos armados.
La propuesta, liderada por Estados Unidos y Panamá, obtuvo doce votos favorables, ninguno en contra, y tres abstenciones provenientes de China, Rusia y Pakistán.
Con esa resolución se prolonga la autorización de la unidad, creada hace un año como reemplazo de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), y se conserva el soporte logístico y operativo de la ONU mediante la Oficina de Apoyo de la ONU en Haití (UNSOH).
En la reunión, el representante de EE.UU. ante la ONU, Mike Waltz, argumentó a favor de la prórroga y señaló que la GSF ya despliega más de 1.500 soldados en territorio haitiano, con planes de añadir otros 4.000 en los próximos meses.
Waltz explicó que el esquema combina un mandato centrado en las pandillas con la asistencia logística de la ONU, y enfatizó que la meta última es que la población haitiana «tomen de nuevo el control» de su seguridad y su futuro.
China, que optó por abstenerse, manifestó reservas respecto al uso de una fuerza militar extranjera contra las pandillas y advirtió que «los medios militares por sí solos no pueden resolver la crisis» haitiana.
Por su parte, Colombia indicó que «el trabajo aún no concluye», respaldó la continuidad de la GSF y señaló que la criminalidad haitiana tiene repercusiones para la seguridad de la región.
En julio pasado, el enviado especial de la ONU para Haití, Carlos Ruiz Massieu, resaltó ante el Consejo algunos progresos en la organización de las elecciones, como la revisión del decreto electoral, el acuerdo sobre su financiamiento y el arranque del registro de electores.
Aun así, advirtió que la inseguridad sigue siendo el principal obstáculo para la estabilidad y sostuvo que los preparativos electorales y la mejora de la seguridad deben avanzar de la mano.
La GSF, cuya autorización original se concedió en septiembre de 2025 por doce meses, opera en conjunto con la Policía Nacional de Haití y cuenta con el apoyo logístico de la ONU, aunque no se trata de una misión de paz de Naciones Unidas.
En julio, Jack Christofides, jefe del representante especial de la GSF, comunicó al Consejo que la fuerza había puesto en marcha una cadena de mando y una primera base operativa, y que ya había llevado a cabo acciones en Tabarre y Delmas, deteniendo sospechosos, incautando armas y destruyendo cientos de cócteles molotov.
Sin embargo, reconoció que la operación sigue en una etapa temprana y solicitó un mayor respaldo internacional para intensificar la presión sobre los grupos armados.


