El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, la diputada Cilia Flores, comparecieron el jueves 15 de octubre ante el Tribunal de Distrito del Distrito Sur de Nueva York, EE.UU., para responder a los cargos de conspiración para cometer tortura.
Ambos manifestaron su inocencia frente a los cargos presentados por la Fiscalía.
La audiencia, dirigida por el juez Alvin K. Hellerstein, quien lleva el caso, tuvo lugar una semana después de que el magistrado rechazara la petición de arresto domiciliario de Flores, argumentada por su defensa por problemas de salud y el deterioro físico sufrido durante su reclusión en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
La Fiscalía acusa a Maduro y a Flores de presunta tortura contra opositores políticos y ciudadanos estadounidenses que fueron retenidos en Venezuela, imputándoles también el delito de conspiración para cometer dichos actos.
Según la acusación, la pareja habría permanecido en el poder “aterrorizando a quienes consideraban opositores mediante la persecución y la violencia”, y se alega que miles de venezolanos fueron “acosados, amenazados, arrestados, procesados, agredidos, torturados o asesinados” por agentes bajo órdenes del Gobierno de Maduro.
El proceso judicial está programado para iniciar el 1 de julio de 2027.
En enero, autoridades estadounidenses detuvieron a Maduro y a Flores en su residencia mientras sobrevolaban aviones de la fuerza aérea de EE.UU.; luego fueron trasladados al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn bajo cargos de narcotráfico sin pruebas, a los que se añadió la acusación de conspiración para cometer tortura, obligándolos a responder por presunta violación de derechos humanos.
Además de negar los hechos, Maduro se autodenomina “prisionero de guerra” y invoca la inmunidad que le corresponde como jefe de Estado en ejercicio, argumentando que EE.UU. carece de competencia para juzgarlo y calificando el proceso de irregular.
Se esperan más detalles en los próximos días.


