El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, reiteró que Venezuela tiene que convocar elecciones, pero subrayó que los comicios deben llevarse a cabo bajo condiciones que aseguren su legitimidad y eviten un retroceso al caos.
Rubio sostuvo que los sufragios deberían realizarse “lo más pronto posible”, aunque insistió en que antes es esencial avanzar en la reconstrucción institucional y en un proceso de transición política que posibilite unas votaciones válidas.
“Eso lo más pronto posible, desde mi punto de vista, pero hay que hacerlo de una manera apropiada. Si no, vas a tener otro caos”.
El funcionario explicó que en la actualidad se está trabajando en una fase de negociación, reconciliación y transición entre las autoridades interinas de Venezuela y la Asamblea Nacional elegida en 2015, organismo que Washington reconoce como la última instancia legislativa venezolana elegida democráticamente.
“Tenemos negociaciones andando. Pero realmente es un proceso de reconciliación y transición entre la Asamblea Nacional de 2015, que fue la última Asamblea que nosotros reconocíamos como democráticamente electa, y las autoridades interinas del país”.
Rubio consideró que el proceso ha registrado avances positivos, pero puntualizó que aún es necesario crear las condiciones institucionales que garanticen unas elecciones legítimas.
“Hay que tener instituciones, hay que tener una Corte Suprema, hay que tener un comité electoral nacional, tienen que tener maquinarias de votación, tienen que tener partidos políticos, tienes que tener una prensa libre y abierta para que los candidatos puedan aspirar y expresarse”.
El secretario de Estado vinculó la transición política con la recuperación económica de Venezuela, señalando que ambos caminos deben progresar de forma simultánea.
“Eso hay que construirlo a la misma vez que estamos ayudando a que Venezuela tenga una reconstrucción económica. Tiene también que haber una reconstrucción cívica, una reconstrucción de instituciones que permitan tener elecciones válidas”.
Estas declaraciones reflejan la postura de Washington, que exige que Venezuela avance hacia elecciones, pero solo con instituciones reforzadas, condiciones democráticas y garantías que permitan un proceso electoral competitivo y confiable.


