La jurista Blanca Rosa Mármol de León presentó formalmente su candidatura a la Presidencia de Venezuela y pidió a la ciudadanía una “lucha cívica en la calle” para exigir la liberación de presos y perseguidos políticos, la realización de elecciones libres y la conformación de una Junta de Gobierno.
En un discurso directo, advirtió que los venezolanos no permitirán que su país sea perdido nuevamente, citando: “Perdimos la patria una primera vez, ¡y no vamos a permitir perderla por segunda vez!”.
Asimismo, lanzó duras críticas contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio, acusándolos de anteponer intereses económicos a la recuperación democrática de Venezuela.
Declaró sin titubeos: “No vamos a tolerar que pretendan perpetuar la tiranía en el poder solo para garantizar sus propios beneficios económicos”.
Instó a las Fuerzas Armadas venezolanas a asumir un papel crucial en el retorno a la democracia, asegurando: “Al ejército venezolano es ahora o nunca su regreso a la democracia”.
Cerró su intervención con un tono desafiante: “Yo no tengo miedo… voy a la calle apoyada por la ciudadanía”.
Blanca Rosa Mármol de León es una jurista venezolana de amplio reconocimiento, exmagistrada del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y una de las voces más críticas frente al deterioro institucional y la falta de independencia de los poderes públicos en Venezuela.
Cuenta con formación en Ciencias Penales y Criminológicas de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y se desempeñó en la Sala de Casación Penal del TSJ desde 1999 hasta su jubilación en mayo de 2012.
Tras su salida del TSJ, mantuvo una postura crítica contra el gobierno, denunciando el debilitamiento de la separación de poderes y la erosión de las instituciones democráticas, mientras continuó impartiendo clases de derecho penal y constitucional.
Su propuesta política más reciente plantea una transición mediante la creación de una junta de gobierno de carácter ciudadano, sustentada en el artículo 5 de la Constitución venezolana, que reconoce que la soberanía reside en el pueblo, con el objetivo de conducir al país a elecciones libres y transparentes.
En resumen, la exmagistrada ha pasado de ocupar uno de los cargos más altos de la justicia venezolana a convertirse en una figura de oposición institucional que busca restablecer la soberanía popular y la democracia como solución a la crisis del país.


