Al menos sesenta y ocho personas perdieron la vida y otras setenta y siete resultaron lesionadas tras el siniestro ferroviario ocurrido la mañana del miércoles en la provincia de Toledo, según el último informe del Servicio de Emergencias de Castilla‑La Mancha.
Mientras los cuerpos de socorro atienden a los heridos y los funcionarios acompañan a los familiares de los fallecidos, las pesquisas se concentran en esclarecer el origen del accidente y en determinar posibles responsabilidades.
El choque se produjo alrededor de las 8:53 h, hora local, cuando un tren operado por Renfe impactó contra un convoy de la compañía Iryo que estaba detenido cerca de la estación de Urda, en la vía que enlaza Madrid con Sevilla.
En rueda de prensa, el ministro de Transportes, Óscar Puente, informó que una avería informática del sistema de seguridad LZB provocó la interrupción de su funcionamiento en un tramo aproximado de sesenta y tres kilómetros.
Según declaró el titular, la falla surgió cerca de las 8:30 h, lo que obligó a que varios trenes que circulaban por esa zona se detuvieran de manera automática.
Posteriormente, el centro de control de Adif tomó el mando de la circulación, contactó a los trenes afectados y, alrededor de las 8:36 h, autorizó al AVE de Renfe a reanudar su marcha pese a que la vía seguía ocupada por el otro tren.
Puente describió como «inexplicable» la decisión de permitir que el tren retomara su recorrido sin que el sistema de seguridad estuviera nuevamente operativo, y señaló que entre la autorización y el impacto transcurrieron unos diecisiete minutos, durante los cuales el tren recorrió aproximadamente veinticinco kilómetros mientras el convoy rival permanecía detenido.
Aún no se ha confirmado la velocidad exacta al momento del impacto; el ministro indicó que en ese tramo los trenes pueden alcanzar hasta doscientos kilómetros por hora. Añadió que, cuando el sistema de seguridad no está disponible, el procedimiento exige avanzar a «marcha a la vista», reduciendo la velocidad a unos cuarenta kilómetros por hora para que el maquinista pueda reaccionar ante cualquier obstáculo.
Puente también manifestó que todavía no ha conversado con la persona que autorizó la salida del tren de Renfe; la identidad de ese operador no ha sido revelada y forma parte de las pesquisas. Subrayó que aún no se han asignado responsabilidades y que la investigación determinará si hubo errores humanos, fallas técnicas o incumplimientos de los protocolos.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó en la red social X su pesar, declarando que el país está de luto y que se investigará a fondo lo ocurrido. «Si ha habido negligencias o fallos, se sabrá. Y se actuará con contundencia. Reconstruiremos la confianza en nuestro sistema de alta velocidad», afirmó el mandatario, mientras varios países enviaron condolencias y España afronta una de las tragedias ferroviarias más graves de su historia.


