El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este miércoles que está evaluando la posibilidad de rebautizar el estrecho de Ormuz con su propio apellido, después de afirmar que Washington mantiene el control de la estratégica ruta de petróleo y mercancías, que se ha convertido en el centro de la actual escalada de la guerra contra Irán.
«Ahora que lo tenemos bajo control estadounidense, ¿deberíamos cambiar el nombre de estrecho de Ormuz a estrecho de Trump? ¡Al igual que Estados Unidos, sería ‘más popular’ que nunca!», escribió en su red social.
Su mensaje llega una semana después de que publicara un mapa que señala la vía marítima como «nuevo» territorio estadounidense, más de seis meses tras el inicio del conflicto impulsado por EE. UU. e Israel y luego de anunciar su intención de incorporarla a las naciones y demarcaciones bajo control de Washington.
El martes, pese a sus reiterados mensajes sobre el predominio estadounidense en Ormuz, Trump volvió a afirmar en redes que Washington posee «un control casi total» del estrecho.
El mandatario ya había anunciado en agosto que fuerzas estadounidenses habían desminado el paso marítimo, afirmación que Irán ha desmentido, insistiendo en que no permitirá el paso sin su autorización después de haber interrumpido el tránsito como represalia por los ataques que le fueron realizados.
Tras la firma del ahora anulado memorando de paz entre ambas partes, Teherán reabrió el paso por Ormuz, pero lo cerró parcialmente a mediados de julio luego de los bombardeos estadounidenses contra el sur de la República Islámica.
El secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, aseguró hoy que, mediante la ruta que Washington dice haber establecido en la vertiente meridional de Ormuz, transitaron de forma segura 17 millones de barriles de crudo el pasado lunes.
La publicación de Trump coincide, además, con nuevas operaciones militares estadounidenses; este martes, fuerzas de EE. UU. atacaron objetivos iraníes por segunda vez en 48 horas para contrarrestar los «intentos de agresión» de Teherán «contra el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz» y contra las fuerzas estadounidenses en la región.
Irán respondió con ataques contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania, Baréin, Kuwait e Irak, marcando el primer intercambio de hostilidades militares en un mes mientras las negociaciones de paz continúan estancadas.


