SAN JOSE (AGENCIAS).‑ La presidenta de , manifestó que el narcotráfico se introdujo «hasta el tuétano» tanto en el como en la Policía, y anunció que se pondrá en marcha un plan de rotación de los agentes policiales para evitar que se aferren a las comunidades o establezcan nexos con organizaciones criminales.
Sin intención de ofender a nadie, afirmó que el tráfico de drogas se infiltró profundamente en los tuétanos del y también en las fuerzas policiales del Gobierno, subrayando que reconocer la magnitud del problema es el primer paso para solucionarlo.
En los últimos meses han salido a la luz denuncias que involucran a policías, jueces y fiscales que, según indicios, habrían colaborado con grupos narcotraficantes y ejecutado acciones en su favor.
Declaraciones similares de la mandataria provocaron el rechazo de magistrados del , en el contexto de las críticas constantes que el dirige contra ese poder y sus máximos representantes, incluido el presidente de la Corte Suprema de Justicia.
La presidenta señaló que sería «bonito» que el rotara jueces y fiscales por todo el territorio, una medida que replica la directiva anunciada este miércoles de rotar a los policías, con el objetivo de que «no tengan arraigo y no empiecen a defender intereses del narcotráfico».
Advirtió que, si el país no reconoce el problema, es como un elefante en una cristalería: visible para todos los días. Espera que se tomen medidas a tiempo, pues aún estamos a tiempo.
El país enfrenta cifras elevadas de homicidios vinculados al narcotráfico, convirtiéndose en el principal desafío de seguridad de una nación históricamente pacífica. Además, informes de inteligencia publicados en la prensa revelan la infiltración del crimen organizado en la , una politóloga conservadora de derecha que prometió mano dura contra la delincuencia y consideró activar estado de excepción en áreas «conflictivas» si la seguridad empeora.
En agosto pasado, la presidenta emitió un decreto que declaró secreto de Estado toda la información, documentos y archivos, incluidos contratos y presupuestos, de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional, del Consejo Nacional de Seguridad y del grupo interinstitucional de trabajo sobre seguridad llamado ‘Fuerza Élite’.
Según las autoridades de seguridad, la se ha transformado en una especie de centro logístico donde bandas narcotraficantes reciben y almacenan cargamentos de droga provenientes de , para después reenviarlos a , mayormente en contenedores.
De acuerdo con los datos del Instituto Costarricense sobre Drogas, en 2025 se decomisaron 46,5 toneladas de cocaína, la segunda cifra más alta en la historia del país, superada solo por las 47,1 toneladas registradas en 2020.


