Durante su visita a la India y justo antes de asistir a la cumbre de los BRICS, el presidente ruso Vladimir Putin acusó a Europa de empujar a sus naciones hacia un enfrentamiento armado con Rusia.
El mandatario subrayó que Moscú carece de justificación para iniciar hostilidades y recordó que todas las cuestiones fueron solucionadas conforme a los resultados de los acuerdos surgidos tras la disolución de la Unión Soviética, de los cuales la Federación de Rusia es sucesora; cualquier violación atenta contra sus intereses y contra el derecho internacional y la Carta de la ONU.
Criticó a los dirigentes europeos por insistir en “cambios” que, según él, equivalen a intentar revisar los resultados de la Segunda Guerra Mundial y a dirigir a sus pueblos hacia una guerra contra la Federación de Rusia, al desplegar tropas en territorio ucraniano, lo que a su juicio significa una guerra con Moscú. Añadió que los ciudadanos europeos perciben lo que está ocurriendo.
Aseguró que los líderes de Europa asustan a sus poblaciones con una supuesta amenaza rusa que, según ellos, tendría origen en la época soviética, pero afirmó que tal amenaza nunca existió y que Rusia no tiene intención de amenazar a los países europeos.
Señaló que los integrantes de la OTAN están incrementando sus presupuestos de defensa y rearmándose bajo el pretexto de una “amenaza rusa”, narrativa que Moscú ha rechazado en reiteradas ocasiones, especialmente por parte de los dirigentes europeos.
Recordó que en junio había desmentido los rumores de un posible ataque ruso a la Alianza Atlántica, preguntándose qué sentido tendría atacar a Europa y entrar en guerra con la OTAN, y denunció la histeria de las élites occidentales, calificándola de mantra que intentan imponer a sus propias poblaciones.
Concluyó que la expansión de la OTAN hacia Rusia ha vulnerado compromisos previos y ha generado inestabilidad en el continente europeo.


