El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán comunicó que logró infligir “daños significativos” a dos instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Jordania.
Según el comunicado, una unidad aérea especializada del CGRI ejecutó una ofensiva conjunta que combinó drones y misiles, con la intención de castigar al adversario por la agresión previa contra la isla iraní de Larak, perpetrada pocas horas antes.
El ataque impactó la infraestructura técnica y de reparación, así como los puntos de despliegue de aeronaves enemigas en ambas bases aéreas estadounidenses en Jordania, dejando daños de consideración.
El organismo iraní advirtió que la “agresión y el crimen” no favorecerán al enemigo en su intento de debilitar el control de la República Islámica sobre el estrecho de Ormuz, y prometió que futuros asaltos provocarán respuestas aún más enérgicas.
En respuesta a la ofensiva sobre Larak, fuerzas estadounidenses lanzaron un bombardeo que cobró al menos dos vidas y dejó a otras dos personas heridas, según datos de la agencia iraní Fars basados en registros de tráfico aéreo.
El portavoz del CGRI, Hosein Mohsen, calificó la acción estadounidense como un “error estratégico y fatal” del régimen del entonces presidente Donald Trump, y aseguró que EE.UU. sufrirá repercusiones tanto en el plano económico como militar.


