El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, declaró que la misión en territorio haitiano destinada a localizar a los militares desaparecidos tras la emboscada en los alrededores de Puerto Príncipe «no es una invasión», pues no persigue ejercer dominio sobre la población de Haití.
En un mensaje difundido a través de la red X, Bukele indicó que el despliegue de sus tropas y equipos en suelo haitiano está «casi» concluido, y subrayó que «esto no es una operación contra el pueblo haitiano, ni una invasión al país de Haití».
El mandatario añadió que «no somos una gran potencia. No tenemos ningún interés ni en venir a dominar al pueblo haitiano, ni en poner las manos sobre las riquezas de Haití», dejando clara su postura.
El Salvador, que ya integraba la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), incrementó su participación directa en la crisis haitiana después de la emboscada del 18 de octubre en la periferia de Puerto Príncipe, donde un vehículo con cuatro soldados salvadoreños quedó sin rastro.
El gobierno del primer ministro haitiano ha guardado silencio respecto a la operación de rescate, mientras que la movilización supera los 2 000 efectivos, lo que sugiere una escala que va más allá de la lucha contra las pandillas.
Ese contingente, que incluye unidades de fuerzas especiales, constituye el despliegue extranjero más numeroso en Haití desde que culminó la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH), la cual operó entre 2004 y 2017.
Según informó la Cancillería el miércoles, Bukele sostuvo una conversación telefónica con el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils‑Aimé, en la que reiteró el apoyo salvadoreño a las tareas de seguridad contra las pandillas y abordó los detalles del operativo de rescate.
El presidente explicó que «lo único» que buscan es que sus cuatro técnicos de aviación «regresen a casa», y añadió que la acción sirve para dar «una lección a las pandillas, esas pandillas que hacen sufrir al pueblo haitiano, que matan a las personas que el pueblo ama, que le impiden vivir una vida normal, libre, sin miedo».
Asimismo, Bukele afirmó que El Salvador es «casi» el único país que está «pagando por esta operación», aunque reconoció que ha recibido «un poco de ayuda logística de manos de algunos otros países», sin revelar el monto exacto.
«Nos cuesta caro, pero hemos aprendido en nuestro propio sufrimiento: la justicia y la paz no tienen precio», señaló, enfatizando el sacrificio económico que implica la misión.
De acuerdo con sus palabras, el apoyo militar en Haití «no es para ganar dinero, porque nadie nos paga por esto (…) venimos a Haití para luchar contra los malvados», dejando clara la motivación altruista.
El sábado pasado circularon rumores sobre el posible hallazgo de restos humanos que podrían pertenecer a los cuatro militares desaparecidos, pero el presidente Bukele descartó esa hipótesis.


