En 2022, el mandatario dominicano Luis Abinader ordenó el despliegue de unidades de fuerzas especiales hacia la frontera con Haití después de que una banda criminal capturara a Guillén Tatis, consejero agrícola de la Embajada de República Dominicana en Puerto Príncipe, exigiendo 250,000 dólares como rescate. «Nosotros no vamos a dar ni 250 pesos», enfatizó el presidente al referirse a la suma solicitada.
Abinader sostuvo que estableció contacto directo con Ariel Henry, quien entonces ejercía como primer ministro de Haití, y le propuso una operación de rescate conjunta, siempre bajo la autorización de las autoridades haitianas, en caso de que el funcionario no fuera liberado. Las fuerzas especiales dominicanas localizaron a Guillén Tatis y quedaron listas para actuar, mientras el presidente fijó un plazo de 24 horas; sin embargo, el consejero fue puesto en libertad antes de que se ejecutara la misión.
Estas declaraciones surgieron cuando el presidente dominicano manifestó su respaldo al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, respecto a la situación de cuatro ciudadanos salvadoreños retenidos en Haití. Para contextualizar su postura, Abinader rememoró dos incidentes previos que involucraron a ciudadanos dominicanos secuestrados en el mismo país.
El primero corresponde al secuestro, en 2021, de dos trabajadores dominicanos vinculados a una producción cinematográfica. Abinader informó que mantuvo una conversación directa con el entonces presidente haitiano, lo que condujo a la liberación de ambos tras las gestiones realizadas.
El segundo caso alude al rapto de un conductor dominicano de autobús, quien fue liberado de inmediato al percatarse los secuestradores de su nacionalidad. Al repasar estos antecedentes, el presidente subrayó que su gobierno no solo rechazó pagar el rescate exigido por Guillén Tatis, sino que también movilizó fuerzas especiales y preparó una operación coordinada con Haití para su posible liberación.


