En la noche del martes, los Mets de Nueva York superaron a los Marlins de Miami con un marcador de 7-5, impulsados por los primeros jonrones del juego de Lindor y Soto.
El triunfo marcó la tercera victoria consecutiva del conjunto neoyorquino y la quinta en sus últimos seis encuentros, un avance crucial mientras luchan por salir del último puesto de la División Este de la NL.
El dominicano Lindor abrió el ataque al enviar la primera pelota lanzada por Sandy Alcántar fuera del campo, dándole a los Mets una ventaja temprana.
En la segunda entrada, Soto amplió la diferencia con un cuadrangular de tres carreras, colocando a Nueva York en una posición cómoda desde el inicio.
Brett Baty también sumó su contribución al conectar un jonrón, mientras el marcador se ampliaba a 7-0 durante las primeras cinco entradas, antes de que el equipo se enfocara en mantener la ventaja.
Desde la lomita, el zurdo Sean Manaea mostró un arranque dominante, retirando de forma consecutiva a los primeros 15 bateadores que enfrentó y apagando cualquier amenaza de los Marlins durante las primeras cinco entradas.
Su intento de lograr un segundo juego sin hits ni carreras se vio truncado al iniciar la sexta cuando Jakob Marsee logró un sencillo que cayó más allá de la tercera base, rompiendo tanto la posibilidad de juego perfecto como el no‑hitter.
En esa misma sexta, Manaea concedió cinco hits seguidos y no pudo retirar a otro bateador antes de ser sustituido, pero el amplio margen que había creado el equipo ya era suficiente para asegurar la victoria final de 7-5.
El despliegue ofensivo de los Mets, encabezado por los cuadrangulares de Lindor, Soto y Baty, permitió tomar el control del marcador rápidamente y obligó a Miami a jugar desde atrás casi todo el encuentro.
Aunque el lanzador neoyorquino no alcanzó la hazaña histórica que se insinuaba, su dominio inicial fue clave para que el equipo construyera la ventaja necesaria y cerrara el juego con el triunfo.


