El presidente enfatiza la necesidad de conservar el partido como una entidad abierta y distinta del poder ejecutivo.
Luis Abinader tomó posesión este domingo del liderazgo del Partido Revolucionario Moderno, comprometiéndose a preservar la cohesión interna, impulsar la democracia dentro del partido y asegurar que las funciones del Estado queden separadas de las de la organización política.
En su discurso inaugural declaró que, pese a encabezar ahora el PRM, su obligación primordial como jefe de Estado prevalece sobre cualquier interés partidista.
«Soy presidente del Partido Revolucionario Moderno. Pero también soy Presidente de la República Dominicana».
El mandatario indicó que el PRM debe apoyar al gobierno en el cumplimiento de sus metas, pero subrayó que el Estado es patrimonio de toda la ciudadanía y que, mientras ocupe ambos cargos, velará por la clara distinción entre ambas instancias.
Dentro de la nueva estructura, Deligne Ascensión fue nombrado vicepresidente ejecutivo, encargado de la gestión cotidiana del partido. Abinader resaltó su condición de miembro fundador y manifestó plena confianza en su capacidad para impulsar la unidad y la renovación.
Juan Garrigó Mejía juró como secretario general, mientras que Gloria Reyes asumió la secretaría nacional de organización. Asimismo, fueron investidos como vicepresidentes Milagros Ortiz Bosch, Eddy Olivares, Nelson Arroyo y Salvador Ramos.
Abinader expuso cuatro líneas de acción para su mandato: conservar la unidad sin forzar la uniformidad, robustecer la democracia interna, promover una constante formación y renovación de la militancia, y mantener al PRM abierto a la sociedad.
Uno de los mensajes centrales del presidente se dirigió a los futuros aspirantes dentro del partido, señalando que su objetivo no es crear una candidatura ni designar a un sucesor.
Por el contrario, afirmó que los dirigentes con legítimas ambiciones deben buscar una organización institucional, democrática e imparcial, regida por normas transparentes y sin hacer uso indebido de cargos públicos.
«Habrá competencia. Debe haberla. Habrá diferencias. Es saludable que existan».
Aun así, exhortó a los perremeístas a recordar que los verdaderos rivales no se encuentran dentro del organismo, sino en problemáticas como la pobreza, la desigualdad, la inseguridad y la escasez de oportunidades.
El presidente también hizo hincapié en la necesidad de impulsar la participación de jóvenes y mujeres, modernizar las estructuras, atraer nuevos talentos y mantener un vínculo permanente con la ciudadanía.
Durante la ceremonia rindió homenaje al trabajo de José Ignacio Paliza y Carolina Mejía en los últimos ocho años, así como al desempeño de Andrés Bautista y Jesús Vásquez Martínez, quienes dirigieron la primera dirección del partido.
Finalmente, pidió a la militancia que no pierda de vista los principios fundacionales del PRM y sostuvo que el auténtico legado político radica en dejar instituciones más fuertes y cambios duraderos más allá de quienes ocupen los cargos.
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Yayo Sanz Lovatón enfatizó que el servicio a la gente y la unidad son los retos principales que el PRM debe afrontar para seguir fortaleciéndose y mantener su vínculo con la sociedad dominicana.


