Este miércoles el reconocido golfista de EE. UU., Tiger Woods, cerró un acuerdo con la Fiscalía del estado de Florida y se presentó ante el tribunal con la postura de «no contest» (sin impugnar) respecto a un cargo reducido por conducción temeraria, vinculado al siniestro ocurrido en marzo de 2026 cerca de su domicilio en Jupiter Island. En primera instancia, la acusación había sido por conducir bajo la influencia de sustancias (DUI).
Conforme al convenio alcanzado, el magistrado ordenó la suspensión de la licencia de conducir de Woods por un periodo de cinco años y le impuso una sanción económica de 1,000 dólares por el delito de conducción temeraria. A ello se sumó una multa adicional de 500 dólares por rehusarse a suministrar una muestra de orina solicitada por los agentes.
Los hechos se remontan al 27 de marzo, cuando el automóvil de Woods colisionó con un camión y acabó volcado en una vía residencial. Ni el deportista ni el conductor del camión resultaron lesionados. Al ser interrogado, Woods manifestó que al momento del accidente estaba mirando su teléfono móvil y ajustando la estación de radio.
Posteriormente, la prueba de alcoholemia realizada a Woods resultó negativa; no obstante, los oficiales señalaron que presentaba indicios de deterioro y hallaron dos pastillas de hidrocodona en su bolsillo. Además, el golfista declinó proporcionar la muestra de orina requerida.


