El pontífice León XIV, de 71 años, recibió el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, una forma de cáncer en los pulmones, luego de someterse a una operación el martes 13 de octubre en el hospital Gemelli de Roma, según comunicó el Vaticano.
El comunicado oficial señaló que «el examen histológico ‘in situ’ confirmó el diagnóstico de un adenocarcinoma pulmonar, tal como se sospechaba a partir de los exámenes preoperatorios». En la cirugía, el equipo médico retiró el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica asistida por video; el procedimiento duró cerca de 90 minutos y finalizó sin complicaciones.
En los días siguientes se llevarán a cabo pruebas postoperatorias y el estudio del tejido extraído. La institución indicó que la permanencia hospitalaria se mantiene en la estimación previa, es decir, alrededor de una semana.
Según la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer (ACS), el adenocarcinoma pulmonar figura entre los tipos de cáncer de pulmón más frecuentes a nivel mundial.
Este tumor corresponde a un subtipo de cáncer pulmonar no microcítico (CPNM), también conocido como cáncer de células no pequeñas.
«El adenocarcinoma de pulmón comienza en las células del pulmón que crean la mucosidad, llamadas células epiteliales. Las células epiteliales recubren la superficie de los pulmones», explicó la ACS.
La misma fuente indica que, si bien la enfermedad se observa mayormente en fumadores o ex‑fumadores, «es el tipo de cáncer de pulmón más frecuente en personas que no fuman». Además, los datos muestran una mayor incidencia en mujeres que en hombres y una tendencia a presentarse en pacientes más jóvenes comparado con otros cánceres pulmonares.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advierten que el cáncer de pulmón suele identificarse en etapas avanzadas, pues en sus fases iniciales rara vez produce síntomas perceptibles, una característica que también aplica al adenocarcinoma.
En general, los signos clínicos aparecen cuando la enfermedad ya está avanzada; incluso entonces, pueden confundirse con infecciones respiratorias o con secuelas del tabaquismo, lo que retrasa el diagnóstico, según la ACS.
El caso del papa León XIV presenta una particularidad: durante revisiones médicas rutinarias se detectó un nódulo pulmonar que los especialistas recomendaron extirpar. El análisis del tejido durante la operación confirmó su naturaleza cancerosa, aunque el pontífice había resaltado que el nódulo estaba bien localizado y se había identificado en una fase muy temprana.
Hasta el momento no se ha anunciado un plan terapéutico definitivo; los médicos esperan los resultados de pruebas adicionales antes de decidir si se empleará quimioterapia u otras modalidades de tratamiento.


