Aeropuerto Internacional de Las Américas, Santo Domingo.
Una falla en una instalación de control del tráfico aéreo ubicada en Filadelfia, EE. UU., provocó este lunes la cancelación de varios vuelos internacionales que tenían como origen o destino el Aeropuerto Internacional de Las Américas, José Francisco Peña Gómez (AILA), dejando a decenas de viajeros atrapados en la terminal principal de la capital.
Según los reportes de la tarde y las primeras horas de la noche, seis operaciones aéreas —tanto salidas como llegadas— fueron interrumpidas mientras las aerolíneas notificaban a los pasajeros los cambios en sus itinerarios.
Los vuelos afectados estaban vinculados con los aeropuertos John F. Kennedy (JFK), Newark y LaGuardia, en la zona metropolitana de Nueva York, debido a la avería detectada en el centro de control de Filadelfia, lo que generó restricciones y alteraciones en el flujo de aeronaves hacia distintas terminales de la costa Este de EE. UU.
Esta situación creó un escenario de incertidumbre en los departamentos de documentación de las compañías aéreas que operan conexiones entre la República Dominicana y los Estados Unidos.
Durante la tarde‑noche, un gran número de pasajeros se aglomeró en los mostradores de las aerolíneas para averiguar el estado de sus vuelos, revisar las nuevas condiciones y gestionar posibles reprogramaciones.
Algunos viajeros decidieron permanecer en las instalaciones del AILA a la espera de información definitiva, mientras que otros optaron por salir temporalmente del aeropuerto y dirigirse a sus hogares o a hoteles cercanos, aguardando que se restablecieran los servicios y que las aerolíneas les asignaran nuevos horarios.
La interrupción del sistema de control aéreo estadounidense repercutió directamente en la programación de vuelos internacionales, pues las restricciones impuestas por las autoridades de aviación de EE. UU. obligaron a las compañías a modificar o anular determinadas operaciones.
Se exhortó a los pasajeros afectados a mantenerse atentos a los comunicados de sus aerolíneas, ya que la reanudación de los vuelos dependería de la normalización de las actividades en los centros de control de EE. UU.
En el AILA, el flujo de pasajeros continuó durante la noche, aunque con notoria preocupación entre quienes tenían previsto viajar a Nueva York y otras ciudades estadounidenses, especialmente los que contaban con conexiones posteriores o compromisos programados en las próximas horas.
La coyuntura también generó dudas entre familiares que se presentaron en la terminal para recibir a viajeros provenientes de EE. UU. y que esperaban la llegada de los vuelos afectados.
Las autoridades aeroportuarias y las aerolíneas siguieron monitoreando la evolución de la falla y las disposiciones de los organismos aeronáuticos estadounidenses, mientras los pasajeros esperaban la confirmación de los nuevos horarios de sus trayectos.


