El mandatario estadounidense volvió a publicar el listado de veintitrés naciones que se consideran puntos críticos de tránsito o producción de drogas ilícitas.
En dicho registro figuran Afganistán, Bahamas, Belice, Bolivia, Birmania, China, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, India, Jamaica, Laos, México, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Perú y Venezuela.
Trump precisó que la presencia de un país en esa lista no implica necesariamente que su gobierno actual haya descuidado la lucha antidrogas ni que carezca de coordinación con Washington.
Al mismo tiempo, felicitó a Venezuela, señalando que, tras la detención y destitución de Nicolás Maduro por parte de su administración, se están observando los frutos de una mayor cooperación con el gobierno interino, entre ellos la eliminación del líder del Tren de Aragua, Niño Guerrero.
Según el comunicado del Departamento de Estado, bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, Venezuela ya no debe catalogarse como un Estado que incumple flagrantemente sus compromisos de control de drogas.
El presidente también elogió al pueblo colombiano por haber elegido a Abelardo de la Espriella como presidente, quien se comprometió a encaminar una ofensiva enérgica contra el cultivo de coca y la producción de cocaína, fenómenos que alcanzaron niveles récord bajo la gestión socialista de su predecesor.
Destacó que con la llegada del nuevo mandatario se ha intensificado la colaboración entre ambos gobiernos, reactivándose la coordinación en materia de aplicación de la ley para combatir la producción ilícita y las redes criminales.
No obstante, señaló que el gobierno recién instalado todavía no ha logrado reducir la superficie cultivada de coca, la cual se expandió durante la administración anterior, y advirtió que la corrupción en Bolivia sigue alimentando el narcotráfico y obstaculizando las investigaciones.
Trump afirmó que Afganistán, Bolivia, Birmania y Colombia no han realizado esfuerzos sustanciales en los últimos doce meses para cumplir con sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales contra el narcotráfico ni para adoptar las medidas requeridas.
Advirtió que, si bien su gestión ha reforzado la frontera estadounidense, Canadá y México deben intensificar sus acciones para frenar el flujo de drogas letales, recordando que el fentanilo sigue fabricándose en laboratorios clandestinos canadienses y que los precursores químicos y otras sustancias sintéticas ingresan a EE. UU. a través de Canadá.
El presidente acusó a la República Popular China de seguir siendo el principal productor mundial de precursores químicos empleados en la fabricación ilícita de fentanilo, metanfetamina y otras drogas sintéticas mortales, y aseguró haber tratado el asunto directamente con el presidente Xi Jinping, lo que llevó a China el año pasado a exigir licencias a sus empresas para exportar ciertos precursores a Norteamérica.
Comentó que, aunque muchos gobiernos del hemisferio occidental están tomando medidas valientes para reducir el flujo de drogas y desmantelar cárteles, Brasil aún no ha confrontado a las organizaciones terroristas extranjeras conocidas como Primeiro Comando da Capital y Comando Vermelho, que han convertido al país en un eje neurálgico del tráfico mundial de cocaína.
Finalmente, reiteró el compromiso de su administración con la cooperación internacional para desarticular las redes de narcotráfico y proteger a las comunidades estadounidenses de los peligros que estas sustancias representan.


