Nueva York, EE. UU. —
Aaron Judge rompió una larga sequía de poder al lanzar su primer jonrón desde el 24 de mayo, al mismo tiempo que los Yankees de Nueva York sellaron su participación número 61 en la postemporada y la novena en la última década.
El bateador conectó un cuadrangular de tres carreras contra el relevista AJ Minter en la octava entrada, impulsando la victoria neoyorquina por 8-3 sobre los Mellizos de Minnesota, en una jugada que formó parte de un asalto de seis carreras que tomó el control definitivo del partido.
Ese batazo llegó después de que el capitán de los Yankees enfrentara problemas ofensivos desde su reincorporación al cuadro. Judge volvió al alineamiento la semana pasada, tras haber estado fuera por más de tres meses a causa de una fractura de costilla.
Previo al cuadrangular, el jugador registraba apenas tres hits en 20 turnos al bate desde su regreso, acompañados de 11 ponches, lo que hacía que el jonrón representara un punto de inflexión para recuperar ritmo y confianza en la recta final de la temporada.
El golpe de tres carreras contra Minter colocó a los Yankees arriba 7-2 y culminó un octavo inning en el que anotaron seis veces, asegurando una diferencia final de cinco carreras.
La clasificación de los Yankees se confirmó mientras el juego contra Minnesota todavía se desarrollaba; Spencer Jones estaba bateando con dos outs en la parte baja de la octava cuando se supo el resultado que garantizaba matemáticamente el puesto de postemporada para Nueva York.
La derrota de los Azulejos de Toronto frente a los Tigres de Detroit aseguró a los Yankees, al menos, un lugar como comodín de la Liga Americana, sin importar los desenlaces de los últimos partidos de la temporada regular.
Con este logro, la franquicia amplía una de las rachas más consistentes de la Grandes Ligas y vuelve a situarse entre los equipos que disputarán la postemporada de la Liga Americana.
Para Judge, el regreso al campo ha implicado un proceso de adaptación después de una ausencia prolongada; el jonrón de tres carreras se presenta como una señal alentadora para los Yankees, que necesitan que su principal figura recupere su mejor versión ofensiva en el tramo más crítico del calendario.
El hecho de clasificar permite al conjunto enfocarse en definir su posición definitiva y afinar tanto el cuerpo de lanzadores como la alineación de cara a los retos que plantea octubre.
El capitán de los Yankees buscará ahora restablecer progresivamente su producción ofensiva mientras Nueva York entra en la fase decisiva de la campaña, con la intención de avanzar lo más lejos posible en la postemporada.


