Los últimos resultados de las pruebas PISA vuelven a confirmar una realidad que no podemos seguir pasando por alto: la educación en la República Dominicana se encuentra retrasada.
Los estudiantes presentan graves dificultades para comprender los textos que leen; en matemáticas el desempeño está muy por debajo y los puntajes en ciencias y otras áreas esenciales también son bajos.
Por ello reiteramos la propuesta que hemos enviado al Ministerio de Educación: incorporar un componente docente internacional que permita superar el atraso del sistema educativo.
Una universidad de Costa Rica ha presentado una iniciativa que contempla la llegada de alrededor de 10,000 profesores procedentes de distintas naciones, incluidos docentes venezolanos, para trabajar directamente en nuestras escuelas.
Queremos dejar claro que la medida no implica eliminar de forma permanente a los maestros dominicanos; se trata de un relevo temporal orientado a generar una transformación profunda en la práctica docente.
Los docentes locales que sean temporalmente relevados de sus aulas participarán al inicio observando y aprendiendo las nuevas metodologías, con el objetivo de familiarizarse con la experiencia y adquirir nuevas herramientas pedagógicas.
Posteriormente podrían permanecer fuera del aula durante un período, manteniendo su salario y derechos laborales, mientras los docentes internacionales asumen la enseñanza directa y los dominicanos continúan su proceso de capacitación.
En resumen, nadie perderá su empleo ni su remuneración por formar parte de este proceso; lo que se busca es invertir en la formación del maestro y, simultáneamente, elevar la calidad educativa de los estudiantes.
La propuesta estima que en aproximadamente dos años se podría lograr una mejora significativa en los indicadores educativos, tomando como referencia experiencias exitosas de otros países de la región.
El objetivo concreto es que nuestros niños aprendan a leer de forma correcta, lo hagan con fluidez y, sobre todo, comprendan lo que leen.
Esa mejora debería también reflejarse en matemáticas, ciencias sociales, ciencias naturales y el resto de asignaturas.
Naturalmente, la llegada de 10,000 docentes implica un gasto: salarios, alojamiento, transporte y las condiciones necesarias para su desempeño.
El Ministerio de Educación dispone de un presupuesto cercano a RD$400 mil millones.
Por lo tanto, la pregunta que surge es: ¿qué mejor inversión puede hacer el país que destinar recursos a mejorar la calidad de la enseñanza y el aprendizaje de nuestros niños?
No basta con aumentar el presupuesto educativo si no se traduce en una transformación proporcional de los resultados.
El éxito del sistema educativo se mide por lo que aprenden los estudiantes, no solo por la cantidad de dinero invertido.
Reiteramos el llamado al Ministerio: estudiar la propuesta, evaluar el componente docente de la universidad costarricense, lanzar un programa piloto y medir sus resultados.
Si la experiencia resulta positiva, se debería ampliar, pues la República Dominicana no puede seguir ocupando los últimos lugares.
Nuestros niños merecen una educación de primera; para lograrlo es imprescindible contar con maestros cada vez mejor preparados y comenzar la reforma sin demora.


