Santo Domingo – El economista Daniel Toribio, quien ocupa la secretaría de Finanzas y forma parte de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo, precisó que los comentarios del ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, acerca de la supuesta reducción de la deuda pública requieren ser interpretados dentro de un marco adecuado.
Según Toribio, comparar la situación actual con el año 2020 puede generar una percepción distorsionada, pues ese año correspondió a una fase extraordinaria de la pandemia, cuando la actividad económica se desplomó y, paralelamente, el Gobierno incrementó de forma notable su nivel de endeudamiento.
El especialista explicó que la relación deuda/PIB se calcula dividiendo la deuda total (numerador) entre el tamaño de la economía (denominador). Por ejemplo, una deuda de 50 sobre un PIB de 100 equivale al 50 %; si el PIB cae a 80 mientras la deuda permanece en 50, el porcentaje asciende al 62,5 % sin que se haya contraído un nuevo préstamo.
Toribio añadió que, durante la crisis sanitaria, se dio otro proceso: mientras el PIB se contraía, el endeudamiento se expandía para financiar la emergencia, elevando la relación deuda/PIB a niveles sin precedentes. Con la posterior recuperación económica, el denominador volvió a crecer y el índice disminuyó, lo cual es positivo, pero no implica que el Estado haya reducido su carga de deuda.
Citando datos de la Dirección General de Crédito Público, el economista informó que al cierre de 2025 la deuda del Sector Público No Financiero alcanzó los US $61,549.9 millones, equivalentes al 47.9 % del PIB. Para el 31 de julio de 2026 esa cifra había subido a US $67,827.8 millones, o el 48.2 % del PIB, lo que representa un aumento de US $6,277.9 millones —más del 10 %— en apenas siete meses.
En relación con el anuncio de un incremento del 34 % de la inversión pública para el actual ejercicio fiscal respecto al mismo periodo del año anterior, Toribio recordó que la base parte de niveles extremadamente bajos. Subrayó que la relación deuda/PIB es solo uno de los indicadores a considerar; es necesario también observar el monto total adeudado, la velocidad a la que crece la deuda, los ingresos del Gobierno y el costo del servicio de la deuda. Comparar con el año pandémico sin explicar la variación del denominador brinda una visión incompleta.


