Según declaró la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa, María Zajárova, Moscú interpreta el acomodo de lanzadores estadounidenses de misiles de alcance medio e intermedio en territorio noruego como «un paso más en la cadena interminable de acciones agudamente desestabilizadoras» de la OTAN.
En un comunicado publicado en la página oficial de la Cancillería, la diplomática añadió que «no solo no se oculta, sino que se exhibe ostentosamente la intención de la Alianza Atlántica de obtener una amplia capacidad para realizar ataques con misiles en la profundidad del territorio ruso».
Zajárova describió los equipos instalados como sistemas basados en celdas de lanzamiento Mk‑41, diseñados para disparar misiles universales capaces de impactar objetivos tanto terrestres como marítimos. Además, subrayó que dichos complejos pueden lanzar misiles de crucero de largo alcance Tomahawk, y que su posición en Noruega permite «cubrir» una parte considerable del sector europeo del territorio de Rusia.
La portavoz advirtió que, como consecuencia de esta decisión, «los lugares de despliegue de los complejos estadounidenses y de su gestión, así como la infraestructura que los atiende, se convierten en objeto de especial atención por parte de las fuerzas de disuasión estratégica de la Federación de Rusia». Según ella, esto implica la planificación de los medios de ataque correspondientes en caso de un conflicto armado.
La diplomática también señaló que medidas como la instalación de misiles terrestres de alcance medio e intermedio en Europa «anulan las premisas para una conversación constructiva con EE.UU. sobre asuntos estratégicos».
La semana pasada se difundieron imágenes fechadas a finales de agosto que muestran el despliegue en Noruega de un Sistema de Lanzamiento Contenorizado (CLS) de cuatro celdas. El equipo, descargado de un avión de carga C‑17A Globemaster III de la Fuerza Aérea de EE.UU. para los ejercicios conjuntos Atlantic City 26, posee la capacidad de disparar misiles.


