Nairobi – Las autoridades congoleñas comunicaron este lunes que el brote de ébola que afecta a seis provincias de la República Democrática del Congo ha rebasado los 6,000 casos y se aproxima a los 3,000 fallecidos.
El Ministerio de Comunicación y Medios, en su informe más reciente con datos recopilados hasta el 29 de agosto, indica que 6,041 personas contrajeron la enfermedad y que 2,911 han perdido la vida, lo que representa una tasa de mortalidad del 48,2 %.
Hasta la fecha, 1,366 pacientes han sido dados de alta, mientras que 619 siguen bajo atención hospitalaria o en aislamiento.
Las labores de contención persisten en 60 zonas sanitarias distribuidas en las seis provincias impactadas.
En las últimas 24 horas, la provincia oriental de Ituri, epicentro del brote, registró 61 contagios, seguida por Kivu del Norte con 28 y Haut‑Uélé con siete casos nuevos.
“Los equipos de respuesta siguen actuando en las seis provincias afectadas, concentrando mayores esfuerzos en Ituri, Kivu del Norte y Haut‑Uélé”, declararon las autoridades.
Las provincias de Tshopo, Bas‑Uélé y Kivu del Sur continúan bajo vigilancia; esta última solo mantiene una zona sanitaria operativa y no ha reportado casos confirmados en los últimos 90 días.
El Ministerio de Salud señaló en su informe de situación que, a pesar de la transmisión constante, no se han visto comprometidas nuevas zonas sanitarias.
Se destacó un avance importante en la atención, con 39 pacientes dados de alta frente a solo nueve el día anterior, y una reducción de muertes hospitalarias de 14 a ocho.
No obstante, el número de fallecimientos en comunidades siguió en aumento, pasando de 24 a 41 el pasado viernes.
La cepa Bundibugyo, responsable del brote actual, no cuenta con un tratamiento específico; la Organización Mundial de la Salud avanza con dos vacunas en ensayos de fase 1 que hasta ahora han demostrado seguridad, aunque su disponibilidad podría tardar varios meses.
La República Democrática del Congo lanzó la semana pasada una campaña oficial de inmunización usando la vacuna Ervebo, diseñada inicialmente para la variante Zaire, pero que ha mostrado resultados alentadores contra la cepa Bundibugyo.
Declarado el 15 de mayo, este brote se considera el segundo más mortífero y transmisible a nivel mundial, superando al ocurrido entre 2018 y 2020 en la misma zona, aunque aún queda muy por debajo del récord de 2014‑2016 en África occidental, que cobró unas 11,000 vidas y 28,000 contagios.
El virus también cruzó la frontera hacia Uganda, donde la OMS anunció el miércoles pasado la conclusión de la epidemia tras registrar 20 casos confirmados, de los cuales 15 fueron importados desde la RDC y se contabilizaron dos fallecimientos.


