El mandatario Donald Trump dio a conocer este viernes un pacto que otorga a EE. UU. el dominio mayoritario de 65 000 millones de barriles de reservas probadas de crudo venezolano.
Calificado por el presidente como el «mayor acuerdo petrolero de la historia», el convenio implicaría para Venezuela una inversión privada cercana a los 100 000 millones de dólares, según informó el secretario de Estado, Marco Rubio.
El país sudamericano conserva las reservas probadas más abundantes del planeta.
Desde la destitución y captura de Nicolás Maduro a comienzos del año, Washington ha ejercido una presión sostenida sobre Caracas. Delcy Rodríguez, quien ocupaba la vicepresidencia y asumió el poder de manera interna bajo la influencia de EE. UU., impulsó reformas en los sectores petrolero y minero que abrieron la puerta a capital extranjero.
Trump aseguró que el convenio permitirá a su nación más que duplicar sus reservas de crudo.
Rodríguez confirmó a través de Telegram la firma del acuerdo con Washington y lo describió como «histórico».
La mandataria interina precisó que el tratado abarca el desarrollo de «17 campos estratégicos» y la generación de «más de 209 000 millones de dólares en tributos para el Estado».
Asimismo, añadió que el pacto tendrá un «impacto significativo en el renacimiento de nuestra nación» y agradeció al gobierno estadounidense.
En su plataforma oficial, Trump expresó que la transacción reforzará enormemente la relación, ya en expansión, entre Venezuela y EE. UU.
Rubio destacó que la audaz política exterior del presidente está produciendo victorias, al garantizar reservas estables y petróleo a bajo costo para el hemisferio, lo que también debería contribuir a bajar los precios internos de la gasolina en EE. UU.
El jefe de la diplomacia estadounidense subrayó que el acuerdo aportará casi 100 000 millones de dólares en inversión privada al pueblo venezolano, generará miles de empleos bien remunerados y favorecerá la reconstrucción económica del país.
Con su popularidad en descenso, Trump insistió en que la medida reducirá los precios de la gasolina para los estadounidenses, tema crucial de cara a las elecciones legislativas de medio término en noviembre, tras el inicio de la contienda con Irán.
El conflicto, que ya lleva seis meses, ha alterado el suministro mundial de petróleo.
Fuentes periodísticas indicaron que ambas naciones mantenían conversaciones sobre una docena de campos productivos que sumarían 90 000 millones de barriles de reservas probadas, aproximadamente un tercio del total venezolano.
Según esas mismas fuentes, la participación accionaria estadounidense permitiría a compañías privadas, incluidas firmas de EE. UU., desarrollar los yacimientos y devolver mayores ingresos petroleros a Venezuela.
Se señaló también que el convenio duplicaría las reservas petroleras de EE. UU. en un momento en que su reserva estratégica se encuentra en su nivel más bajo en 40 años.
Trump exhortó a las empresas estadounidenses a invertir en Venezuela, pese a la cautela derivada de la infraestructura deteriorada y el historial de expropiaciones del chavismo.
Una compañía petrolera estadounidense que mantenía operaciones en Venezuela al momento de la destitución de Maduro informó en julio que había elevado su producción diaria a 280 000 barriles y proyecta aumentarla un 50 % para finales de 2028.


