El politólogo, analista internacional y docente universitario señaló que el agravamiento de los enfrentamientos en Ucrania y Oriente Medio, sumado a la disputa comercial entre EE. UU. y China, constituye una amenaza importante para la estabilidad global y podría desencadenar serias repercusiones económicas en la República Dominicana.
En una entrevista concedida en un programa de televisión transmitido por dos cadenas locales, el académico explicó que la invasión rusa a Ucrania evidencia una rivalidad geopolítica mucho más extensa entre Moscú y la Unión Europea.
“Estamos ante un conflicto que evidencia una creciente rivalidad geopolítica entre Rusia y la Unión Europea”, afirmó, añadiendo que Alemania y el Reino Unido se han convertido en pilares de apoyo europeo a Ucrania.
Indicó que el presidente estadounidense ha revisado la política de Washington respecto al conflicto, al decidir que EE. UU. dejará de proveer armamento a Kiev de forma gratuita, salvo que los países europeos lo adquieran.
González sostuvo que la posición del expresidente genera sospechas sobre una posible inclinación favorable al mandatario ruso, y cuestionó por qué Washington pide a Ucrania que detenga los ataques a instalaciones petroleras rusas, mientras no exige lo mismo a Moscú por sus ataques a objetivos civiles.
“Uno se preguntaría por qué no le solicita a Rusia abstenerse de atacar blancos civiles en Ucrania, que ha sido fundamentalmente lo que ha estado utilizando contra ese país”, manifestó.
Según su criterio, el acercamiento entre el expresidente y Putin también responde a la intención de EE. UU. de alejar a Rusia de China; explicó que sectores republicanos creen que la estrategia favorecería los intereses de Washington, mientras que sectores demócratas defienden una política orientada al debilitamiento militar y económico de Moscú.
El especialista advirtió que el conflicto está próximo a cumplir su quinto aniversario y, a su juicio, comienza a mostrar signos de desgaste para Rusia. Recordó que la economía rusa creció más del 4 % en 2023 y 2024, pero luego se desaceleró hasta cerca del 1 %.
González expresó su inquietud por los incidentes con drones rusos sobre territorios de países miembros de la OTAN y por el incremento de tensiones entre Rusia, Alemania y el Reino Unido.
El académico señaló que Alemania acelera su transformación en una potencia militar. Citando datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), afirmó que Berlín invirtió unos en defensa el pasado año y que podría elevar ese gasto a aproximadamente US$200,000 millones para 2030.
“Tomando en cuenta la base industrial que tiene Alemania, pudiera convertirse en una potencia militar de primer orden en pocos años”, añadió.
También explicó que la disputa responde a la pérdida de influencia rusa en Europa del Este y los Balcanes, ya que naciones como Ucrania, Serbia, Moldavia, Georgia y Montenegro buscan acercarse o incorporarse a la Unión Europea, reduciendo el espacio de acción de Moscú.
“El conflicto en Ucrania es la punta del iceberg de una confrontación mucho mayor que puede agravarse si Estados Unidos y China no intervienen como mediadores”, alertó.
Otro tema tratado fue el avance de los hutíes en Yemen y su control de posiciones estratégicas cercanas al estrecho de Bab al‑Mandeb.
González explicó que por el Mar Rojo transitan alrededor de 12,000 buques al año, conectando Europa con India, China, Japón y Corea del Sur a través del Canal de Suez.
“Cuando hay una interrupción en esta vía, los barcos deben rodear el continente africano, lo que eleva los costos de la carga para los países de Europa y Asia”, indicó.
Asimismo, mencionó el ataque contra el oleoducto Este‑Oeste de Arabia Saudí, que enlaza el Golfo Pérsico con el puerto de Yanbu en el Mar Rojo, una infraestructura clave para el transporte de petróleo.
“Si se paraliza o ralentiza tanto el comercio como la exportación de petróleo, el tema energético se verá afectado y esto generará presión sobre la inflación global”, puntualizó.
Durante la entrevista también se abordó el alza de los precios internacionales del crudo y sus posibles consecuencias para la República Dominicana; González advirtió que el impacto podría extenderse a harinas, grasas comestibles, servicios y demás productos importados.
Respecto a la guerra comercial entre Washington y Pekín, el analista indicó que EE. UU. ha impuesto aranceles a varios países bajo el argumento de combatir prácticas de transbordo de mercancías chinas hacia su mercado.
Señaló que la República Dominicana debe evitar que su territorio sea usado para esas operaciones, pero sostuvo que la rivalidad comercial también abre oportunidades para el país.
“En el ámbito tecnológico, República Dominicana puede entrar en la cadena de suministro de Estados Unidos mediante el empaquetado y ensamblaje de semiconductores”, afirmó.
El mismo funcionario declaró que el desarrollo de la industria de semiconductores es una prioridad nacional y recomendó concretar alianzas con Costa Rica y atraer inversiones de Taiwán.
“Ahora corresponde que la República Dominicana dé pasos concretos para atraer inversiones de países estratégicos en este sector”, concluyó González.


