El 2026 ha sido un año particularmente doloroso para Casey Affleck, quien confesó en el Festival de Venecia que su papá, Timothy Byers Affleck, falleció a comienzos del año, apenas tres meses después de la pérdida de su madre.
El anuncio se dio durante la presentación de Company, su tercer largometraje como director, una obra que ha adquirido un significado mucho más íntimo de lo que él había previsto. En el proyecto Casey ejerce como director, co‑guionista y protagonista, y comparte pantalla con sus hijos, Indiana y Atticus.
«Está dedicada a mis padres porque perdí a mi madre y a mi padre este año, y eran muy importantes para mí. Tenía muchas ganas de mostrarles esta película, pero no pude. Creo que les habría gustado», declaró el actor en la rueda de prensa del festival, siendo la primera vez que hablaba abiertamente de la muerte de su padre.
El fallecimiento de Timothy se mantuvo dentro del círculo familiar hasta ahora. Según fuentes periodísticas, el padre de Ben y Casey murió a principios de este año; ninguno de los dos hermanos había anunciado públicamente el deceso ni se ha revelado la causa.
Esta revelación llega apenas tres meses después de la muerte de su madre. Christopher Anne Affleck murió el 2 de junio a los 83 años, tras un adenocarcinoma de páncreas y un posterior paro cardiorrespiratorio. Dos días antes había asistido a la graduación de su nieto Atticus, uno de sus últimos momentos familiares.
El cruce de ambas pérdidas ha convertido al 2026 en un periodo especialmente duro para los hermanos Affleck. Ben quiso acompañar a Casey durante su paso por Venecia, donde también estuvo presente Caylee Cowan, pareja del director. El festival se convirtió así en el escenario donde la familia decidió hacer pública su tristeza.
Al mencionar a sus progenitores en Venecia, Casey reflexionó sobre la manera en que transforma sus vivencias personales en su obra. La partida de ambos padres coincidió con la presentación de una película que llevaba años gestando y que ahora contempla bajo una óptica diferente.
«Lo bueno de ser artista, quizás lo mejor, es que puedes tomar todas las experiencias más difíciles de tu vida y plasmarlas en tu obra, y eso te hace mejor», explicó al público italiano durante el certamen.
El actor‑director también enfatizó la importancia de enfrentar emociones incómodas en lugar de reprimirlas. «Si estás dispuesto a afrontarlo todo, a ser honesto al respecto y a mostrarse vulnerable con esos sentimientos, aceptando que tal vez no los comprendas del todo, pero estás dispuesto a incluirlos en tu creación, es una bendición. Para mí, es la única manera de entender lo que sucede en mi propia vida», añadió.
La relación de Casey y Ben con Timothy estuvo marcada por años de dificultades. El padre intentó abrirse paso como dramaturgo, trabajando en la Compañía de Teatro de Boston junto a figuras como Blythe Danner, Robert Duvall y Dustin Hoffman, aunque también tuvo que desempeñar distintos oficios y luchar contra el alcoholismo.
Timothy y Christopher Anne se divorciaron alrededor de 1984. Ella quedó en Massachusetts al cuidado de sus hijos, mientras él se mudó a California. Durante esa etapa la relación con sus hijos fue tensa, pero la posterior rehabilitación del padre supuso un punto de inflexión para la familia.
Años después, los hermanos hablaron públicamente sobre las dificultades vividas y el proceso de recuperación de su padre. En el año 2000, Ben comentó en una publicación de gran circulación cuál había sido, para él, una de las mayores enseñanzas de esa experiencia: «La lección más importante que me enseñó mi padre es hasta qué punto es posible cambiar tu vida y tus hábitos».
La madurez también transformó la forma en que entendieron su infancia. En febrero de 2020, Casey reflexionó en una entrevista sobre cómo la percepción de los padres cambia con el paso del tiempo, diciendo: «Parte de ser adulto es aprender que tus padres son simplemente personas. No son perfectos. Simplemente hicieron lo mejor que pudieron. De niños, esperamos la perfección de nuestros padres».
En esa misma conversación explicó que había aprendido a observar los errores y dificultades de su niñez desde una nueva perspectiva, reconociendo que sus progenitores también cargaban con sus propios problemas y traumas. Esta reflexión adquiere ahora un peso mayor después de haber perdido a ambos en tan solo unos meses.
Para Casey, Company se ha convertido en algo más que el proyecto que presenta en Venecia; es la película que sus padres nunca llegaron a ver y a la que ha decidido dedicarles. Es una despedida pública e íntima para dos personas que, con sus luces y sombras, marcaron la vida de los hermanos Affleck.


