Baltimore, 6 de septiembre de 2026. El lanzador cubano Aroldis Chapman volvió a inscribir su nombre en los anales del béisbol mayorista al registrar este domingo sus 400 salvamentos en carrera, convirtiéndose en el noveno pitcher de la historia de la MLB en lograr esa cifra tan escasa.
El logro se dio durante la victoria 3-1 de los Medias Rojas de Boston sobre los Orioles de Baltimore, un triunfo que completó una barrida de cuatro partidos para el conjunto neoyorquino.
En la última entrada, el zurdo recibió a Pete Alonso, quien logró un sencillo con un out. Chapman, sin perder la compostura, cerró la contienda con una recta que mandó al suelo a Christian Encarnación‑Strand, sellando así su salvamento número 400.
Este hito adquiere mayor peso al recordar que, entre 2022 y 2024, el futuro miembro del selecto club de los 400 salvamentos atravesó una de las etapas más difíciles de su carrera. Durante esos tres años perdió el rol de cerrador en los Yankees de Nueva York, pasó a desempeñarse mayormente como preparador y vistió los uniformes de cuatro organizaciones, acumulando sólo 14 salvamentos, todos con los Piratas de Pittsburgh en 2024.
Sin embargo, al firmar con los Medias Rojas antes de la campaña 2025, el veterano zurdo se reinventó con un enfoque más agresivo dentro de la zona de strike, recuperó el puesto de cerrador y fue escogido para el Juego de Estrellas en ambas temporadas que ha jugado en Boston. “Sí, creo que el año pasado, con la temporada que tuve, empecé a pensar en esa meta y en ese número”, declaró Chapman. “Hasta ese momento, no había sido cerrador [a tiempo completo] desde el 2022. Así que tener la oportunidad de cerrar juegos y de tener una buena temporada fue cuando pensé que llegar a 400 era posible”.
Con ese salvamento histórico, Chapman se integró a un grupo exclusivo de relevistas que superan los 400 salvamentos en la MLB. De los ocho lanzadores que lo precedieron, cuatro están en el Salón de la Fama (Rivera, Hoffman, Smith y Wagner), mientras que Jansen y Kimbrel continúan activos.
Una carrera que siempre ha estado marcada por la velocidad. Aunque ya no lanza constantemente a 100 mph, mantiene un nivel impresionante, promediando alrededor de 98 mph con su sinker y 97 mph con su recta, evidencia de la longevidad de su brazo y de su rigurosa preparación física. “Es impresionante lo que está haciendo y durante cuánto tiempo lo ha hecho, además del trabajo que realiza para mantenerse en forma y estar disponible con tanta frecuencia. Es realmente impresionante”, subrayó el dirigente interino de Boston, Chad Tracy.
Los 400 salvamentos no fueron el único récord alcanzado por Chapman esta temporada; a principios del año, superó a otro relevista para convertirse en el pitcher con más ponches en la historia de las Grandes Ligas.
Una de sus señas de identidad es la disposición a lanzar en situaciones de alta presión, incluso cuando el juego no le otorga el crédito oficial de salvamento. En los últimos dos años, Boston ha recurrido a él tanto en el octavo inning como en entradas extra y momentos de empate, especialmente cuando los bateadores más temibles del rival estaban a punto de llegar al plato. “Eso es prácticamente [lo mismo] que salvar el juego. Quizás no en las estadísticas, pero le acabas de dar a tu equipo la oportunidad de ganar, así que tienes la misma mentalidad, como si fueras a cerrar el juego”, explicó. “Simplemente estar listo para cualquier oportunidad en la que el equipo me necesite”.
Con 400 salvamentos, una serie de récords y aún fuego en su brazo, Aroldis Chapman sigue forjando una de las trayectorias más singulares y dominantes de un relevista en la historia del béisbol. El “Misil Cubano”, a sus 38 años, ya asegura su lugar entre los grandes y parece listo para seguir escribiendo capítulos más.


