PARÍS (fuentes) – El tercer acto de las movilizaciones sociales en Francia, desarrollado este sábado, movilizó a más de 320.000 personas según los datos oficiales, mientras los organizadores – estudiantes, sindicatos y los llamados “chalecos amarillos” – estiman una cifra cercana a los 500.000 manifestantes en todo el territorio.
El desarrollo de la jornada transcurrió mayormente sin violencia, aunque se registraron algunos disturbios y enfrentamientos con la Policía que culminaron en 296 detenciones.
La Intersindical Juvenil calculó la participación en torno a medio millón de personas, muy por debajo de los 800.000 que los convocantes anunciaron para el sábado anterior. Las autoridades, por su parte, comunicaron que el 24 de octubre se contabilizaron 410.000 asistentes a las protestas.
«A pesar de las estaciones de metro cerradas, de una semana de campaña de los medios oficiales destinada a sembrar el pánico y de un cambio en el lugar de la concentración, la multitud ha sido igual de numerosa esta semana. E igual de disciplinada», afirmó Jean‑Luc Mélenchon, dirigente del partido La Francia Insumisa.
El candidato de izquierda reprochó que se reduzcan las cifras, señalando que esa práctica “incita a (el presidente Emmanuel) Macron a prolongar el pulso”. Añadió: «Cuanto más alto sea, más dura será la caída. Tendrá que ceder o marcharse».
Los estudiantes también dirigieron críticas al Gobierno, considerándolo responsable del origen de la actual oleada de protestas. François Pozzo di Borgo, secretario general del Sindicato Nacional Fuerza Obrera‑Liceos y Colegios (SNFOLC), declaró que, pese a los compromisos anunciados, “por el momento, lo que el gobierno propone son principalmente ajustes”, y que “en lo esencial no ha respondido a las demandas”, como la eliminación del sistema de acceso Parcoursup y la reciente reforma legal del bachillerato y la educación secundaria, según sus palabras en declaraciones a una cadena de televisión.
Otro reclamo importante de los manifestantes es la escalada del costo de vida. Emilie, ama de casa y madre de cinco hijos, expresó: «Nos privamos de todo». Añadió que sus dos hijos, que estudian en institutos diferentes, enfrentan “condiciones similares… No hay profesores, ni material para las prácticas, ni puertas en los baños, un techo que se derrumba sobre un alumno… es inaceptable”, antes de denunciar la violencia policial.


