Este sábado, Francia puso en marcha un extenso plan de seguridad con aproximadamente 70,000 agentes de policía y fuerzas de seguridad distribuidos por todo el territorio, en respuesta a las recientes manifestaciones contra el encarecimiento de la vida y al miedo de posibles actos violentos durante las festividades de Halloween.
Por primera vez se incorporaron drones y se establecieron medidas de vigilancia reforzada en zonas clave, pues se teme que grupos radicales puedan aprovechar las concentraciones para perpetrar saqueos, enfrentamientos y actos vandálicos que alteren el orden público.
En la capital, los funcionarios estiman que la concurrencia podría oscilar entre 100,000 y 150,000 manifestantes. Para garantizar la seguridad, el Gobierno ha alterado la ruta prevista, que ahora iniciará en la Porte de Bagnolet y terminará en la Porte de Charenton, en la zona periférica de París.
A la protesta se suman sindicatos, estudiantes, miembros de los Chalecos Amarillos y demás sectores sociales, quienes exigen acciones frente al alza del costo de la vida, al incremento de los gastos familiares y a la presión económica que afecta a los hogares franceses.
Las autoridades también manifestaron inquietud por llamados circulados en redes sociales que invitan a concentrarse durante la noche de Halloween. En respuesta, se impusieron limitaciones al uso de mascarillas para facilitar la identificación de posibles agresores.
El temor a nuevos disturbios ha impulsado a muchos comerciantes a cerrar sus locales, reforzar sus fachadas y contratar guardias privados con el fin de prevenir saqueos y daños a sus negocios.
El plan de seguridad incluye una vigilancia intensiva de edificios gubernamentales, instituciones públicas y otros puntos considerados críticos, y advierte sobre posibles bloqueos de vías y enfrentamientos con grupos violentos.
Al mismo tiempo, se debate la capacidad del equipamiento de la policía antidisturbios; los sindicatos denuncian fallas recurrentes en las furgonetas Fiat Ducato que transportan a los agentes. Según el Ministerio del Interior, cerca del 12 % de estos vehículos está inoperativo en determinados momentos.
Estas movilizaciones representan una nueva ola de protestas sociales en Francia, en medio de una atmósfera de tensión provocada por la caída del poder adquisitivo y las dificultades económicas que vive la población.


