Según los rebeldes hutíes, al menos trece personas perdieron la vida y otras dieciséis resultaron heridas tras una serie de bombardeos aéreos llevados a cabo por la coalición encabezada por Arabia Saudí, la cual apoya al gobierno yemení reconocido internacionalmente contra la gobernación de Al Yauf, en la zona noroeste del país.
El Ministerio de Sanidad, bajo control hutí, emitió un comunicado donde indica que las fuerzas aéreas de la mencionada coalición efectuaron ataques contra el mercado central de Hazm, varias viviendas en los alrededores y una estación de servicio.
En el mismo mensaje se señaló que los establecimientos comerciales y los hogares próximos sufrieron daños considerables, aunque no se precisó la magnitud exacta de los estragos.
El organismo manifestó que «atacar mercados públicos, gasolineras y zonas residenciales constituye una violación flagrante del derecho internacional humanitario y se suma a una serie de crímenes de guerra que requieren una investigación internacional y la exigencia de responsabilidades».
Hasta el momento, ni la coalición saudí ni el gobierno yemení reconocido han ofrecido declaraciones al respecto, y aún no se cuenta con una verificación independiente que confirme la naturaleza aérea de los ataques.
Estos bombardeos se dan en un contexto donde los hutíes continúan lanzando diariamente drones y misiles contra objetivos civiles y energéticos de Arabia Saudí, particularmente en la capital Riad, donde ayer se registraron daños por la caída de fragmentos de misiles interceptados.
Los insurgentes también reclamaron haber impactado la refinería de Ras Tanura, una de las principales instalaciones de la petrolera estatal Aramco en la provincia Oriental saudí, así como al Ministerio de Defensa en Riad y varios puntos del sureste del reino.
En territorio yemení, los enfrentamientos cruzados entre los hutíes y las fuerzas leales al gobierno reconocido siguen intensificándose, agravando de forma constante la crítica situación humanitaria que atraviesa la población.
Todo lo anterior se enmarca dentro de una ofensiva militar más amplia entre Arabia Saudí y el movimiento insurgente respaldado por Irán, que controla desde 2014 la capital Sana’a y extensas áreas del norte y oeste del Yemen, mientras Riad interviene militarmente desde 2015 como parte de una coalición que respalda al gobierno internacionalmente reconocido.


