La actriz siguió celebrando la vida con más intensidad después de recibir un diagnóstico que la dejó helada; en la gala amfAR de Venecia 2026 subió al escenario para recibir el Premio al Coraje y, con tono serio, comenzó a relatar su experiencia.
En su emotivo discurso recordó que en 2002 contrajo hepatitis C, lo que casi la condenó a una sentencia de muerte. El evento, realizado en el hotel Hilton Molino Stucky durante el Festival de Cine de Venecia, la distinguió a sus 59 años por su aporte solidario y altruista.
Según informó Variety, Anderson citó las palabras de su médico, quien le advirtió que le quedaban aproximadamente diez años de vida, describiendo la noticia como una verdadera sentencia de muerte. La actriz explicó que adquirió el virus al compartir agujas de tatuaje con su exesposo.
La revelación médica, según la propia Anderson, “coloreó y torció mis decisiones”; su temor no era a la muerte en sí, sino a lo que pudiera sucederle a sus hijos, lo que volteó su vida por completo. Anderson, junto a su esposo Lee, de 63 años, cría a sus hijos ya adultos.


