PUERTO PRÍNCIPE (AGENCIAS) – Peterson Pierre‑Louis. El Consejo Electoral Provisional (CEP) de Haití anunció el cambio de su presidente a escasos tres meses de la primera vuelta electoral, en un contexto donde la celebración del comicio ya está condicionada por la inseguridad, la escasez de recursos y las dificultades para culminar el registro de votantes, según informaron fuentes periodísticas.
Hasta este miércoles no se había difundido una explicación detallada sobre los motivos que impulsaron la sustitución de Desrosiers en una fase tan crítica de la organización de las elecciones. Lo único que se comunicó es que la decisión se tomó tras una «discrepancia» entre los miembros del CEP, quienes acordaron reestructurar su buró ejecutivo.
El representante de los cultos reformados, quien hasta ahora ejercía como secretario general, asumió la presidencia del consejo. El cambio no se limita al máximo cargo: el vicepresidente mantiene su posición, mientras que otro integrante pasa de tesorero a secretario general, y se reconfiguran los demás cargos ejecutivos.
El CEP había fijado fechas para las elecciones presidenciales y legislativas, así como para un referendo sobre reformas constitucionales. Se contempla una posible segunda vuelta para el 21 de febrero de 2027, aunque el propio organismo admitió que esas fechas no están garantizadas. En su comunicado, advirtió que el cumplimiento del calendario dependerá de que exista un nivel de seguridad aceptable y de que estén disponibles los recursos necesarios para continuar el proceso.
Asimismo, señaló que el registro electoral se ha completado sólo en nueve de los diez departamentos del país y que una parte importante de la población quedó inicialmente excluida por la inseguridad. El CEP indicó que evaluará progresivamente cuándo podrá ampliar el periodo de registro, mientras el árbitro electoral sigue trabajando para extender la inscripción de votantes.
El escenario de seguridad se deteriora rápidamente. Un informe reciente citado por Reuters indica que las pandillas han empezado a ampliar sus operaciones desde la capital hacia zonas rurales, empleando secuestros, robos, bloqueos de carreteras y otras tácticas para afianzar su control territorial. En los alrededores de Port‑au‑Prince, los enfrentamientos dejaron al menos varios muertos, según cifras de Naciones Unidas citadas por Reuters. Esta escalada de violencia ha intensificado las dudas sobre la viabilidad de una campaña y una votación normales en diciembre.
Hasta la fecha no se han presentado pruebas públicas que vinculen la destitución de Desrosiers a presiones externas ni se ha constatado una orden de remoción proveniente de fuera del CEP. Tampoco hay evidencia de que el cambio altere necesariamente el calendario electoral. No obstante, la sustitución plantea una interrogante inevitable: ¿por qué la entidad encargada de conducir uno de los procesos políticos más complejos de Haití decide cambiar a su máxima autoridad cuando faltan apenas tres meses para la fecha prevista de la votación? En un proceso ya dependiente de condiciones externas difíciles de garantizar, la ausencia de una explicación detallada aumenta la incertidumbre institucional que el propio CEP reconoce como condicionada.


