Trey Parker y Matt Stone, los genios detrás de la serie animada South Park, confirmaron que la producción pasará a llamarse South America con el objetivo de satirizar al presidente Donald Trump, quien en su segundo mandato ha impulsado la sustitución del nombre “América” en distintos puntos geográficos. La medida también se burla de las plataformas de Apple y Google, que adoptaron los cambios propuestos por el mandatario en sus mapas.
En un comunicado los creadores declararon: "Inspirados por la valentía y el patriotismo de Apple y Google, cambiaremos el nombre de South Park". Añadieron además: "Queremos agradecer especialmente a nuestra empresa matriz, Paramount —una capitulación de Skydance".
El anuncio coincidió con la llegada del ciclo 29, temporada en la que los guionistas han puesto a Trump y a sus allegados bajo el foco de la burla. Un episodio mostró una relación entre Trump y su vicepresidente J.D. Vance, mientras que otro lo retrató desnudo y a su equipo como un grupo de decisiones caóticas, imitando las respuestas oficiales de la Casa Blanca. Recientemente la serie fue galardonada con el Emmy de Artes Creativas al Mejor Programa Animado.
La administración de Trump reaccionó previamente mediante un comunicado emitido por la entonces secretaria de prensa adjunta, Taylor Rogers, calificando al programa como “un programa de cuarta categoría que no ha sido relevante en más de 20 años”, “que solo busca llamar la atención desesperadamente” y asegurando que ninguna producción de ese tipo podía empañar la “racha ganadora” del Gobierno.
Parker y Stone desestimaron la crítica con su humor característico. En la San Diego Comic‑Con, al ser interrogado sobre la evidente molestia de la Casa Blanca, Parker fijó la mirada al público y respondió con total seriedad: "Estamos profundamente arrepentidos".
El supuesto cambio de título remite a las órdenes ejecutivas de Trump que pretenden incorporar la palabra “América” en nombres de lugares. Primero, el Golfo de México fue rebautizado como “Golfo de América” en los mapas de Google y Apple dentro del territorio estadounidense. Posteriormente, tras tensiones diplomáticas con Canadá, el mandatario declaró que el lago Ontario pasaría a llamarse “Lago América”. Esta semana compartió una imagen insinuando que el estado de Nuevo México se convertiría en “Nueva América”. Aunque la denominación de mares y lagos está regulada por la Organización Hidrográfica Internacional y el Grupo de Expertos en Nombres Geográficos de la ONU, Google y Apple optaron por acatar la decisión de Trump. Cambiar oficialmente el nombre de Nuevo México requeriría una enmienda constitucional estatal aprobada por voto popular.


