El mandatario de Colombia, Abelardo de la Espriella, mostró este viernes a los periodistas cuatro cadáveres envueltos en mantas blancas, consecuencia de una acción policial en Riohacha contra el grupo Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), donde falleció uno de sus cabecillas, Naín Andrés Pérez Toncel, conocido como Bendito Menor.
«Gracias a una intervención perfecta llevada a cabo por nuestra Policía Nacional, mediante un Comando Especial de la Dijín, logramos eliminar a uno de los delincuentes más peligrosos del país, alias Nain o Bendito Menor», declaró De la Espriella mientras señalaba los cuerpos recubiertos con bolsas blancas colocados en el suelo.
No es la primera vez que el presidente protagoniza una escena de este tipo; el martes anterior había difundido un video en el que aparecía caminando entre los restos embalados de 23 presuntos integrantes de las FARC muertos durante una operación militar en el Guaviare, zona centro‑sur del país.
Esa muestra generó reacciones adversas de sus opositores, quienes cuestionaron la pertinencia de las imágenes desde la perspectiva de los derechos humanos y las consideraron contrarias a los valores cristianos que el mandatario profesa.
De la Espriella arribó a La Guajira acompañado por altos mandos de las fuerzas armadas y policiales para inspeccionar los resultados del operativo ejecutado en el sector Los Olivos de Riohacha, donde también perdieron la vida la pareja sentimental de Bendito Menor, Rosa Angélica Tarazona, alias La Bebesita, y dos de sus escoltas, según informaron las autoridades.
El presidente afirmó que Bendito Menor mantenía a la población de La Guajira y el Caribe bajo control mediante actividades de narcotráfico y extorsión, y presentó su fallecimiento como prueba de la política de seguridad de su gobierno.
Naín Andrés Pérez Toncel, de 26 años, era considerado por las autoridades como uno de los principales líderes de la ACSN y jefe del frente Javier Cáceres.
Según datos de inteligencia, inició su carrera delictiva en 2019 como sicario al servicio de alias Pinocho, máximo dirigente de la organización, y más tarde tomó el mando de grupos urbanos en La Guajira; se le relacionaba con narcotráfico, extorsión en la Troncal del Caribe, homicidios y otras conductas violentas. En 2025 fue nombrado negociador dentro del proceso de paz total impulsado por el expresidente Gustavo Petro (2022‑2026), pero posteriormente fue vinculado por las autoridades a diversos hechos violentos.


