La reconocida cantante y compositora estadounidense falleció a los 70 años en su ciudad natal de Jackson, Mississippi, Estados Unidos.
Jeramiah Howard, forense del condado de Hinds, informó a una cadena local que la artista murió el martes por la mañana, aunque no se reveló la causa del deceso.
Con su profunda voz de contralto, Wilson se erigió como una de las voces femeninas más prominentes del jazz durante los años 80 y 90, destacándose por una trayectoria marcada por la innovación y la fusión de diversos estilos musicales.
Entre sus discos más emblemáticos se encuentra el álbum lanzado en 1995, obra que le valió el Grammy a Mejor Interpretación Vocal de Jazz.
Su capacidad para acercar el jazz a géneros como el blues, el folk, el country y el pop quedó patente a lo largo de toda su carrera.
Más adelante, obtuvo otro Grammy por un proyecto que retornó al jazz tradicional mediante reinterpretaciones de estándares reconocidos del jazz y el blues.
Wilson nació en una familia inmersa en la música; su padre, Herman Fowlkes Jr., se desempeñó como contrabajista, guitarrista de jazz y docente, y fue una figura clave en la escena local de jazz y rhythm and blues.
Desde pequeña comenzó a tocar el piano y después la guitarra, y a mediados de los setenta inició su camino profesional como cantante de folk, presentándose en locales cercanos a Millsaps College.
Con los años amplió sus horizontes incorporando rock y rhythm and blues, influencias que más tarde moldearon su estilo dentro del jazz.
Posteriormente se mudó a Nueva York, donde se integró al colectivo M‑Base liderado por el saxofonista Steve Coleman.
Durante la década de los 80 grabó varios discos junto a Coleman y otros músicos del movimiento, consolidando una propuesta experimental que combinaba múltiples sonidos.
Wilson también compartió escenario con grandes del género, sirviendo de telonera a Miles Davis y realizando giras con el renombrado trompetista Wynton Marsalis.
Su legado ha dejado una marca importante en el jazz contemporáneo; su voz, estilo interpretativo y disposición a mezclar géneros ampliaron las posibilidades del jazz.
A lo largo de varias décadas construyó una carrera de reconocimiento internacional, convirtiéndose en referente para nuevas generaciones de intérpretes.
Las grabaciones y la trayectoria de Wilson continúan testificando que el jazz puede dialogar con otros estilos sin perder su esencia.


