Manuel Margot descubrió que una dolencia le devolvió el tiempo que el béisbol le había arrebatado durante años, permitiéndole vivir momentos que antes le eran imposibles por la rutina de la MLB.
El refrán «la tercera es la vencida» tuvo que esperar hasta la cuarta vez para hacerse realidad, pues la llegada de su cuarto hijo le dio la chance de compartir una etapa que su carrera había limitado con los menores.
Al iniciar el 2025, Margot se preparaba para una temporada típica: entrenamientos, lucha por un puesto y regreso a los campos de juego, cuando una lesión en la rodilla izquierda cambió el guion.
El jardinero dominicano apenas disputó seis partidos con los Tigres de Detroit antes de presentar una inflamación y distensión del tendón rotuliano a principios de abril, lo que lo obligó a suspender sus actividades y entrar en rehabilitación por varios meses.
Decidió prescindir de una cirugía y enfocarse en la recuperación; su proceso incluyó una asignación a las ligas menores con los Toledo Mud Hens, pero Detroit lo liberó en julio de 2025.
Lo que al principio se percibió como un golpe duro a su trayectoria se transformó en una oportunidad personal, pues aprovechó la pausa para estar con su esposa Rachell y sus hijos, en especial con el más pequeño, Ean Manuel.
«La familia siempre es lo primordial», declaró Margot, recordando que su cónyuge fue uno de sus mayores apoyos durante ese tiempo.
Explicó que, aunque sus tres hijos mayores estaban acostumbrados a verlo jugar por televisión, la ausencia del padre en el campo también generó interrogantes, y la nueva dinámica familiar le permitió conocer una faceta de la paternidad que antes solo había vislumbrado.
Describió ese lapso como agridulce: lamentó la lesión y los retos físicos, pero valoró enormemente el tiempo en casa, incluso cuando recibió propuestas de otros equipos, prefirió seguir su proceso de sanación y disfrutar de su familia.
Nacido en San Cristóbal, el veterano jardinero pasó de ser el protagonista de una historia centrada en el béisbol a vivir una etapa donde la disciplina deportiva quedó en segundo plano, permitiéndole asumir con mayor presencia su rol de padre.
Tras más de un año alejado de la competición, comenzó a planear su regreso al béisbol dominicano con los Toros del Este, equipo que anunció su incorporación y subrayó que manejará su regreso con cautela, considerando el historial de la lesión.
Margot mostró optimismo respecto a su recuperación y manifestó su intención de aportar al club, sin perder de vista el valor del tiempo compartido con sus seres queridos.
En conclusión, la lesión que detuvo momentáneamente su carrera le brindó la posibilidad de recuperar momentos familiares que, durante años, habían sido condicionados por el calendario de las Grandes Ligas.


