El profesor Adalberto Peralta recibió su despedida entre ovaciones, recuerdos, lágrimas, sonrisas y muestras de afecto de la comunidad educativa de la escuela José María Serra, tras cerrar una carrera de tres décadas sin interrupciones en el sistema escolar dominicano.
El acto se llevó a cabo el jueves 29 de octubre a las 8:30 a.m. dentro del salón principal del plantel, donde estudiantes, docentes, colegas, amistades y vecinos se congregaron para honrar una vida dedicada a la enseñanza, al deporte y al servicio público.
Adalberto Antonio Peralta nació el 3 de agosto de 1968 en el Hospital Provincial General de Santiago Rodríguez. Es hijo de Rafael Silvestre Vargas y María Saturnina Peralta Bernard, siendo el menor de cinco hermanos y mostrando desde niño un fuerte sentido de responsabilidad y entrega al trabajo.
Completó su educación primaria en las escuelas Ana Joaquina Hidalgo y José María Serra, finalizando esa etapa en el Centro Nocturno Luz y Vida. Más adelante cursó parte de la secundaria en el Liceo Librado Eugenio Belliard.
Su ingreso precoz al mundo laboral, impulsado por la necesidad de sostenerse a sí mismo y a su familia, lo llevó a terminar el bachillerato en el Liceo Nocturno mientras trabajaba.
Con la vocación de servir y la pasión por la enseñanza, en 1998 ingresó al programa del Instituto Nacional de Educación Física (INEFI) en el municipio de Mao, provincia Valverde, y obtuvo su título profesional en 2002.
Aunque su formación universitaria culminó en 2002, su trayectoria docente comenzó antes; en 1996 fue nombrado profesor de Educación Física cuando aún solo contaba con el bachillerato.
Durante sus primeros años laboró tres días a la semana en la Escuela El Guanal y los dos restantes en la Escuela Monte Llano, institución donde permaneció durante una década.
En 2006 se trasladó a la jornada matutina de la escuela José María Serra y, simultáneamente, a la tarde en la escuela Ana Joaquina Hidalgo, retomando así los centros donde había sido alumno.
Dos años después, en 2008, fue asignado a tiempo completo a la escuela José María Serra, cargo que desempeñó como docente de Educación Física hasta el 2014.
Su compromiso, liderazgo, disciplina y conducta ejemplar lo llevaron a ser promovido a director adjunto de la escuela José María Serra, posición desde la cual siguió influyendo en la formación de los alumnos y en la organización de actividades académicas, deportivas y culturales.
A lo largo de su carrera ha sido galardonado con múltiples distinciones otorgadas por la Presidencia de la República, el Ministerio de Educación, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), la Cooperativa Nacional de Maestros, FUNDI, la propia institución y diversas organizaciones vinculadas al ámbito escolar.
Asimismo, ha sido honrado en varias oportunidades por su desempeño y entrega, recibiendo reconocimientos adicionales que resaltan su aporte a la educación.
Construyó su familia junto a Yselsa Ovalle, con quien contrajo matrimonio el 21 de septiembre de 1997.
De esa unión nacieron sus dos hijos, Adalbelys Rafael Peralta Ovalle y Adamirka Rafaelina Peralta Ovalle, quienes forman el núcleo central de su vida familiar.
La despedida del docente fue mucho más que un simple acto protocolario; se convirtió en un recorrido emotivo por tres décadas de historias, lecciones, vivencias y lazos forjados dentro de la comunidad escolar.
Al salir de la escuela José María Serra, el profesor, compañero y amigo quedó rodeado del cariño de quienes lo acompañaron durante gran parte de su trayectoria profesional.
El evento incluyó presentaciones artísticas y deportivas, anécdotas, abrazos, lágrimas y carcajadas, reflejando la manera en que Peralta desarrolló su labor: siempre cercano al deporte, a la convivencia en el aula y a la formación de generaciones de estudiantes.
Después de 30 años de servicio continuo, Adalberto Antonio Peralta concluyó esta etapa de su vida laboral rodeado de una multitud que reconoció su entrega y su aporte a la educación en Santiago Rodríguez.
Su salida de la escuela José María Serra simboliza, en esencia, el reconocimiento a una carrera construida entre aulas, canchas y gestión educativa, dejando una marca imborrable entre alumnos, docentes, colegas y amigos.


