Santo Domingo – El partido Fuerza del Pueblo (FP) solicitó a las autoridades estadounidenses que consideren un trato diferenciado para el arroz de la República Dominicana dentro del marco del DR‑CAFTA y de las relaciones comerciales bilaterales, con el objetivo de proteger la producción nacional y evitar que los agricultores locales sean desplazados bruscamente.
El pedido fue expuesto por Héctor Acosta, secretario de Asuntos Agropecuarios de la organización, durante una conferencia de prensa encabezada por el secretario general Antonio Florián y el vicesecretario César Fernández, acompañados por varios titulares del Subgabinete Agroalimentario y Ambiental.
Acosta precisó que la solicitud se formula respetando los compromisos comerciales que la República Dominicana ha asumido y reconociendo a EE.UU. como un aliado y socio estratégico.
“Para los dominicanos, el arroz no es un simple artículo dentro de una lista de exportaciones. Es el cultivo agrícola principal para el consumo interno y uno de los alimentos básicos de nuestra gente”, declaró, subrayando la relevancia económica, social y estratégica del producto.
El dirigente detalló que la cadena arrocera abarca decenas de miles de productores, genera cientos de miles de empleos directos e indirectos y representa una fuente esencial de ingresos para muchas comunidades rurales, afectando a más de 20 provincias y a una amplia red de trabajadores, comerciantes, transportistas, distribuidores de insumos y molineros.
Acosta puntualizó que, aunque la República Dominicana ha sido un firme adherente del DR‑CAFTA y debe cumplir los acuerdos pactados, es necesario reconocer las marcadas diferencias estructurales entre los agricultores de ambos países. Señaló que los productores norteamericanos operan en extensas áreas, con alto grado de mecanización, tecnología avanzada, infraestructura, financiamiento y políticas de apoyo, mientras que los dominicanos trabajan en parcelas mucho más pequeñas y bajo condiciones distintas.
En particular resaltó la situación de los agricultores de la Reforma Agraria, que manejan en promedio alrededor de 50 tareas nacionales por finca y, según el documento presentado, aportan cerca del 45 % de la producción total de arroz del país. “No buscamos privilegios, sino sensibilidad”, afirmó.
El secretario recordó que el Ejecutivo dominicano aprobó el 17 de diciembre de 2024 el Decreto 693‑24, que estableció una cuota preferencial de 23,300 toneladas métricas de arroz proveniente de EE.UU. con arancel cero, aplicando un 99 % de arancel al resto. Señaló que las autoridades estadounidenses han manifestado objeciones a esas condiciones de acceso al mercado dominicano.
“Fuerza del Pueblo no pretende desconocer el DR‑CAFTA ni cerrar nuestras puertas al comercio. Lo que exigimos es que el arroz reciba un trato especial que tenga en cuenta sus particularidades económicas, sociales y estratégicas”, manifestó Acosta, recordando que desde 2008 el gobierno dominicano ha solicitado a su contraparte estadounidense una revisión o ajuste del periodo de exención arancelaria del arroz.
El representante sostuvo que la discusión debe considerar el peso del mercado dominicano de arroz para EE.UU. frente a las graves consecuencias que una caída drástica de la producción tendría para la República Dominicana. “Estados Unidos es una de las mayores y más tecnificadas economías agrícolas del planeta. La República Dominicana es un país mucho más pequeño, donde miles de familias rurales dependen directamente del cultivo del arroz”, puntualizó.
En ese sentido, la Fuerza del Pueblo pidió que la evaluación no se limite al acceso comercial, sino que incluya la seguridad alimentaria, el desarrollo rural y la estabilidad social. Además, recordó la experiencia de Haití con las importaciones de arroz estadounidense como un elemento a considerar al analizar los riesgos que enfrenta la producción local al competir con un sistema agrícola de mayor escala y respaldo institucional.
La organización lanzó un llamado a la Casa Blanca, a la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR), al Departamento de Agricultura (USDA), al Congreso y a los representantes diplomáticos y comerciales en la República Dominicana, para que estudien una solución que permita salvaguardar la producción nacional dentro del marco de la relación comercial bilateral.
“No solicitamos que EE.UU. renuncie a sus intereses, sino que ambos países armonicen los suyos. Busquemos una solución, dialoguemos, negociemos y construyamos un mecanismo especial”, reiteró Acosta, subrayando que la Fuerza del Pueblo apoya el comercio internacional, la inversión extranjera, la relación histórica entre ambas naciones y el DR‑CAFTA. Finalmente, reafirmó el compromiso del partido con los agricultores dominicanos: “No están solos. Cada tarea sembrada representa a una familia; cada cosecha, a trabajadores; cada finca, a comunidades enteras; y cada productor de arroz, a una pieza clave de la seguridad alimentaria de la República Dominicana”. Concluyó que defenderá una agricultura nacional productiva, moderna, rentable y competitiva, así como el derecho del país a producir una parte esencial de los alimentos que consume su población.


