A escasas dos semanas del debut, Alejandro Sanz no logra disimular la emoción que le produce ‘El alma al aire’, el espectáculo que transforma sus temas en una puesta escénica y que cuenta con la participación de lo mejor del West End londinense y la zarzuela como pilares distintivos.
«Para mí era una ilusión enorme y estaba seguro de que mis canciones les sentarían muy bien», confesó el cantautor en entrevista con EFE, recordando una propuesta que le llegó hace años de la mano de Stage Entertainment, productora de grandes montajes españoles como ‘El rey león’. El proyecto se estancó con la pandemia, pero volvió a cobrar vida gracias al borrador de Álvaro Tato, autor del libreto, que «enganchó» al artista.
Sanz insistió en que la trama debía ser totalmente inédita. «Tenía que poseer su propia alma, nunca mejor dicho. El trabajo que Álvaro y el resto del equipo han realizado es asombroso, pues lograron crear algo completamente diferente dentro del lenguaje del musical», resaltó el compositor.
Álvaro Tato, galardonado con dos Premios Max –uno por el musical ‘Cervantina’–, sostuvo que la zarzuela podría servir de modelo para un proyecto como este. «Porque narraba musicalmente historias vinculadas a nuestra herencia, a nuestra tierra y a nuestras raíces», explicó, añadiendo que el formato se nutre del lenguaje propio del musical y del talento del mejor equipo del West End londinense.
Al ser cuestionado sobre el repertorio y la dificultad de tejer una narrativa alrededor de esas piezas, citó a Nick Skilbeck, encargado de las adaptaciones musicales: «En las canciones de Alejandro siempre hay alguien que siente carencia. Siempre tratan de deseo, de buscar algo, de vacío, de ausencia».
El propio Sanz dejó claro que no intervino en la elección de los temas. «No quise ser intervencionista en absoluto, solo disfruté y aprendí mucho», señaló. Aseguró, sin embargo, que los éxitos esenciales de su trayectoria estarán presentes, anticipando momentos destacados con cortes como ‘A la primera persona’ y ‘Hoy llueve, hoy duele’.
Según Tato, el público escuchará las canciones como si fueran interpretadas por primera vez, descubriendo al artista «como poeta y no solo como compositor». El espectáculo será una obra coral donde varios personajes encarnan las distintas emociones, iniciando con la historia de un joven músico que presencia la llegada de una promotora inmobiliaria madrileña y sus dos hijas, alterando el equilibrio de un pueblo pesquero del sur.
El escenario ficticio llamado Gazulea guarda una clara alusión a Alcalá de los Gazules, en Cádiz, lugar de origen de Sanz. «Habrá pequeños detalles que quienes conozcan un poco mi historia reconocerán», admitió, aludiendo a sutiles referencias a sus raíces.
Con un repertorio tan popular en América, surge la posibilidad de llevar el musical al otro lado del Atlántico. Por ahora, la producción está asentada en Madrid y se espera que permanezca allí por mucho tiempo; cualquier novedad futura será bienvenida, según comentó con cautela.
Esta puesta será una magnífica continuación del intenso último año de Alejandro Sanz, que también incluye el lanzamiento de su premiado álbum ‘Y ahora qué +?’ (2025) y la presentación de su documental biográfico.
Los conciertos del artista en América se prolongarán hasta noviembre, y a finales de año se cerrará el ciclo con la inauguración de su museo en Alcalá de los Gazules.
¿Lo veremos como invitado en la residencia madrileña de su gran amiga Shakira? Sanz, entre risas, respondió con otra pregunta en italiano: «Chi lo sa? (¿Quién sabe?)».


