El presidente de Chile, José Antonio Kast, manifestó este lunes que el país continúa participando como observador en la iniciativa conocida como Escudo de las Américas, propuesta en marzo pasado por el mandatario de EE. UU., Donald Trump, con la finalidad de articular acciones conjuntas entre una veintena de naciones contra el narcotráfico y la delincuencia organizada.
Durante una entrevista concedida a Radio Agricultura, Kast puntualizó: «Se ha ido convocando a distintos países, Perú adscribió, pero nosotros seguimos en calidad de observadores».
La alianza, también referida como Coalición contra los Carteles de las Américas (A3C), constituye un foro multinacional destinado a la cooperación militar y de seguridad para enfrentar el crimen organizado, tema que ha pasado a ser un eje central del gobierno de Kast.
En los primeros días de agosto, el presidente chileno introdujo en el Senado una controvertida propuesta de reforma constitucional en materia de seguridad, orientada a combatir el crimen organizado. Dicha iniciativa forma parte de la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), que aglutina un paquete de 19 proyectos legales en trámite en el Congreso, junto a una decena de propuestas adicionales.
Kast añadió que «Estados Unidos ha sugerido una manera de enfrentar el terrorismo y el narcotráfico, que cada país analice en su propio mérito y de acuerdo a su institucionalidad. Y nosotros en eso somos defensores de nuestra institucionalidad siempre viendo cómo colaborar al máximo en combatir este flagelo».
La incorporación al Escudo de las Américas generó polémica a mediados de agosto, cuando en una reunión celebrada en Panamá el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, instó a los países adheridos a abandonar su condición de miembros de la Corte Penal Internacional (CPI).
El ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, asistió a ese encuentro y, en una entrevista posterior con la Televisión Nacional de Chile, declaró que «desde el punto de vista de Chile, nosotros no somos el patio trasero de ningún país».
El canciller, Francisco Pérez Mackenna, confirmó en declaraciones a la prensa nacional que Chile mantiene su membresía en la CPI, subrayando la complejidad de la relación entre la administración de Kast y los proyectos impulsados por Estados Unidos bajo la figura de Trump.
Las tensiones bilaterales se intensificaron cuando la cancillería convocó al embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, tras sus afirmaciones de que EE. UU. disponía de informes que vinculaban a la izquierda con el estallido social de 2019 en el país sudamericano.
Posteriormente, Judd rectificó indicando que dichos informes no correspondían a una investigación propia de EE. UU. en Chile, después de que sus comentarios provocaran cuestionamientos de la oposición, que los percibió como una injerencia externa.
Por su parte, Pérez Mackenna recordó que «los embajadores, en general, no deben opinar sobre la política interna de los países en los que están. Eso se lo hemos hecho saber al embajador ya en varias oportunidades».


