Cali inició la demolición de los inmuebles dañados por el sismo de magnitud 7,4 que sacudió el centro‑oeste del país el pasado 10 de agosto, dejando un saldo de 331 fallecidos y 4.505 personas lesionadas.
Las autoridades han indicado que la destrucción se llevará a cabo exclusivamente con maquinaria pesada, descartando el uso de explosivos por el peligro que estos representarían para las construcciones adyacentes.
La primera estructura en ser intervenida es el edificio María Mercedes Lloreda, ubicado en el sur de la ciudad, en el barrio Cuarto de Legua, una de las zonas más golpeadas por el temblor, donde se ha puesto en marcha una operación para desmantelar de forma segura los restos.
Con 22 apartamentos de unos 80 m² cada uno, el inmueble sufrió graves daños, entre ellos el colapso total del primer nivel que provocó la muerte de Elsa Valencia Giraldo, de 84 años. «Será una demolición controlada, removiendo escombros, debido a que fue un colapso parcial importante, pues el resto de pisos quedaron asentados donde iba el primero», explicó el alcalde de Cali, Alejandro Eder, quien añadió que ya se identificaron los primeros once inmuebles que serán derribados.


