Abril imborrable: se conmemoran hoy 61 años del estallido revolucionario de 1965
Un sábado a las 2:00 de la tarde, la voz de José Francisco Peña Gómez irrumpió en la radio a través del programa “Tribuna Democrática”, convocando al pueblo a lanzarse a las calles tras la sublevación de los campamentos militares 16 de Agosto y 27 de Febrero.
Aquel llamado encendió la chispa de la histórica insurrección del 24 de abril de 1965. Armados con palos y piedras, ciudadanos se volcaron a las vías públicas, dando inicio a una de las gestas más trascendentales de la historia contemporánea dominicana.
Las demandas centrales eran el retorno al poder de Juan Bosch, depuesto en 1963, y la reposición de la Constitución de ese mismo año. En ese momento, el país estaba bajo el control del triunvirato encabezado por Donald Reid Cabral, quien intentó frenar las protestas sin éxito y terminó renunciando el 25 de abril. Posteriormente, asumió provisionalmente José Rafael Molina Ureña.
Los enfrentamientos se intensificaron en sectores como Ciudad Nueva y la zona norte de la capital. Las fuerzas constitucionalistas, dirigidas por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, se enfrentaron a las tropas del CEFA, comandadas por el general Elías Wessin y Wessin, destacándose la batalla del 27 de abril en el puente Duarte.
Los combates dejaron numerosas víctimas en medio de tiroteos y bombardeos. Mientras algunos sectores denunciaron ataques indiscriminados, militares de la época sostienen que las acciones buscaban intimidar y no impactar directamente a la población civil. Intervención extranjera Ante el caos en Santo Domingo, Estados Unidos envió tropas el 28 de abril con el argumento de proteger a sus ciudadanos y su embajada.
La cantidad de efectivos desplegados ha sido objeto de debate, con estimaciones que varían entre 12,000 y más de 40,000 soldados. Lejos de detenerse, los constitucionalistas reforzaron su ofensiva, incluyendo la toma de la Fortaleza Ozama el 30 de abril, lo que permitió armar a civiles que se sumaron a la lucha. Con el avance de las fuerzas extranjeras, se cercó la zona rebelde y se ejecutó la denominada “Operación Limpieza”, considerada por muchos como una ofensiva brutal en barrios del norte de la capital, con numerosas víctimas, incluyendo civiles.
Momentos críticos del conflicto El 19 de mayo se produjo un fallido intento de toma del Palacio Nacional, donde murieron importantes figuras del movimiento, como el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez y líderes del Movimiento 14 de Junio. Tras estas pérdidas, los constitucionalistas optaron por expandir el movimiento hacia el interior del país, especialmente en zonas del Cibao. Sin embargo, varios intentos armados, como el de San Francisco de Macorís, no lograron sus objetivos.
En medio de las negociaciones impulsadas por la Organización de Estados Americanos, surgieron iniciativas como la Academia 24 de Abril, dedicada a la formación en tácticas guerrilleras. El desenlace El conflicto se extendió hasta el 3 de septiembre de 1965, cuando las partes firmaron el Acto Institucional que puso fin a la guerra. El acuerdo contempló el desarme de civiles, la salida de fuerzas internacionales, amnistía general y la convocatoria a elecciones.
Se designó como presidente provisional a Héctor García Godoy, encargado de organizar los comicios. Como parte del pacto, Francisco Alberto Caamaño Deñó fue enviado al exilio en Londres, mientras Elías Wessin y Wessin fue trasladado a Panamá.
Las elecciones se celebraron el 1 de junio de 1966, resultando ganador Joaquín Balaguer, dando inicio a un periodo conocido como los “doce años de Balaguer”. A más de seis décadas de aquellos hechos, la Revolución de Abril de 1965 sigue siendo un símbolo de lucha política y social, aunque aún persisten interrogantes sobre el número exacto de víctimas que dejó el conflicto.
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